El subsecretario Eduardo Clark García anunció que el aumento del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a las bebidas azucaradas no tiene como objetivo principal la recaudación fiscal, sino reducir el consumo de refrescos en México. Actualmente, el promedio anual por persona es de 166 litros, y se espera una reducción de 7% durante los primeros años de implementación.
Clark explicó que aunque el gravamen podría generar 41 mil millones de pesos en 2026, estos recursos se destinarán íntegramente a la salud de la población, contribuyendo a la prevención de enfermedades asociadas al consumo excesivo de azúcar.
Recaudación y destino de recursos
El gobierno estima que 179 mil millones de pesos se destinan a atender enfermedades derivadas del sobrepeso y la obesidad. La implementación del IEPS busca que, a mediano plazo, la carga de estas enfermedades disminuya, mejorando el bienestar de los mexicanos.
Estrategia para prevenir enfermedades crónicas
El Dr. David Kershenobich, secretario de Salud, presentó un plan integral de prevención de enfermedades crónicas no transmisibles. Este incluye:
- Prevención y promoción: campañas masivas enfocadas en dieta, ejercicio y reducción del consumo de refrescos.
- Atención moderna en el primer nivel: detección temprana y seguimiento de pacientes.
- Tratamientos innovadores: incorporación de terapias avanzadas para enfermedades relacionadas con el sobrepeso.
- Atención de alta especialidad: manejo integral de pacientes con complicaciones severas.
Innovación en educación y hábitos saludables
Como parte de la estrategia, se utilizarán videojuegos educativos para enseñar hábitos saludables desde la infancia, combinando diversión con prevención y educación nutricional. Además, se planea difundir mensajes en parques, medios digitales y anuncios públicos para reforzar la importancia de un estilo de vida activo y una alimentación balanceada.
Impacto esperado en el consumo
Se estima que, con la implementación del IEPS y las campañas de prevención, el consumo de refresco podría reducirse 7% en los primeros años, marcando un paso importante hacia la mejora de la salud pública en México.La estrategia del gobierno combina medidas fiscales, educación y prevención para enfrentar el reto del consumo excesivo de azúcar. Aunque la recaudación no es el objetivo principal, estos recursos fortalecerán el sistema de salud y apoyarán a la población en la adopción de hábitos más saludables.
