La Asociación de Bancos de México (ABM) ha lanzado una proyección preocupante para la economía nacional: se anticipa que el crecimiento del crédito a empresas y familias en 2025 será el más bajo desde la contracción de 2021, una clara señal de la desaceleración que enfrenta el país.
En un entorno económico marcado por la incertidumbre global y un débil crecimiento interno, el motor del crédito en México muestra signos de agotamiento. La ABM estima que al cierre de 2025, la cartera total de crédito otorgado por la banca comercial crecerá apenas un 3.2 por ciento en términos reales (descontando la inflación).
Esta cifra, aunque positiva, es significativamente menor a la de años anteriores y representaría la tasa de expansión más modesta desde 2021, año en que el saldo del financiamiento se contrajo un 2.5 por ciento debido al impacto de la pandemia.
¿Por Qué se Frena el Crédito?
La principal causa señalada por los propios banqueros es la desaceleración general de la actividad económica en México. Las expectativas de los especialistas del sector privado apuntan a un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de tan solo 0.1 por ciento para este año, un estancamiento en toda regla.
Emilio Romano, presidente de la ABM, explicó que el crédito sigue de cerca el comportamiento de la economía, aunque con cierto rezago. Atribuyó gran parte de esta situación a factores externos, como las tensiones comerciales a nivel global que han impactado las cadenas de valor y la confianza para la inversión.
Este panorama se refleja en el tipo de cambio, que este viernes 11 de julio se cotiza alrededor de los 18.62 pesos por dólar, manteniendo niveles de volatilidad.
La Paradoja: Bancos Sólidos, Economía Débil
A pesar de la proyección de desaceleración, la ABM ha sido enfática en subrayar la solidez y salud del sistema bancario mexicano. Los indicadores clave muestran una posición robusta:
Baja Morosidad: El índice de cartera vencida se mantiene en un nivel «muy razonable» del 2 por ciento, uno de los más bajos históricamente.
Alta Capitalización: El índice de capitalización del sector duplica el mínimo requerido por las autoridades regulatorias, lo que significa que los bancos tienen una amplia capacidad para prestar.
«La banca sí está prestando, y a un volumen mucho mayor que el crecimiento económico del país», afirmó Emilio Romano, presidente de la ABM.
Esta situación revela una aparente paradoja: los bancos tienen la capacidad y la disposición para otorgar crédito, pero la demanda se está enfriando. La falta de confianza por parte de empresas y familias, que dudan en invertir o endeudarse ante un futuro económico incierto, parece ser el principal factor detrás del freno.
El desafío para México es claro: contar con un sistema financiero saludable es una condición necesaria, pero no suficiente, para el crecimiento. Si la «economía real» no arranca, la solidez de los bancos servirá de poco para impulsar el desarrollo y mejorar el bienestar de la población. La evolución del crédito en los próximos meses será un termómetro clave para medir la verdadera salud económica del país.
