
Exigen justicia por feminicidios en Puerto Vallarta y Bahía de Banderas
El dolor volvió a teñir de luto a las costas del Pacífico. Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, dos municipios unidos por la geografía y por los lazos sociales, enfrentan un mismo clamor: justicia para las mujeres asesinadas.
La noche del lunes marcó un nuevo punto de quiebre. Samantha, una joven de apenas 25 años, fue asesinada por su expareja, quien fue detenido un día después en Bahía de Banderas. Su historia se suma a la de Livia Betzabé, una bailarina de danza folklórica de 23 años que perdió la vida el fin de semana anterior en Puerto Vallarta. Dos nombres, dos sueños truncos, dos vidas que reflejan una realidad compartida por decenas de mujeres en esta región conurbada.
Colectivos alzan la voz ante la violencia
Ante los recientes feminicidios, organizaciones civiles de ambos municipios salieron a exigir a las autoridades locales y estatales una respuesta firme, con investigaciones realizadas bajo perspectiva de género y con protocolos sensibles a las víctimas.
Familias Unidas contra los Feminicidios, el Colectivo Mujeres Puerto Vallarta, CLADEM, Colectivo MAM y la Red Mujeres Distrito 05 de Jalisco, entre otras agrupaciones, demandaron acciones inmediatas, coordinadas y efectivas que garanticen justicia, verdad, reparación integral para las familias y garantías de no repetición.
Llamado urgente a las fiscalías de Jalisco y Nayarit
Los colectivos subrayaron la urgencia de que las Fiscalías de ambos estados trabajen de manera conjunta. Los límites territoriales, señalaron, no deben convertirse en muros que impidan el acceso a la justicia. Por ello, pidieron coordinación interestatal entre Jalisco y Nayarit para atender los casos que trascienden ambas jurisdicciones.
Además, exigieron rendición de cuentas sobre los avances de las investigaciones en cada caso y una revisión de los protocolos de atención para asegurar que las víctimas sean tratadas con respeto, empatía y profesionalismo.
Acciones concretas y prevención desde la raíz
Las organizaciones insistieron en que la lucha no debe limitarse a la sanción de los agresores. Exigieron protección efectiva para mujeres, adolescentes y niñas, con la creación y mantenimiento de refugios, líneas de atención y acompañamiento integral.
Propusieron también campañas permanentes de prevención y educación que promuevan relaciones igualitarias y erradiquen la violencia desde su origen. “No basta con atender las consecuencias, hay que trabajar desde la raíz para que ninguna otra mujer sea víctima de feminicidio”, señalaron en su pronunciamiento.
Piden reactivar las Mesas Técnicas de Alerta de Violencia de Género
Uno de los puntos más enfáticos del pronunciamiento fue la solicitud de reactivar las Mesas Técnicas de la Alerta de Violencia de Género en Jalisco, con participación directa de los colectivos y familias víctimas. Asimismo, demandaron la creación de una mesa similar en Bahía de Banderas para asegurar una política integral de prevención y respuesta.
La voz colectiva que se alzó en Vallarta y Bahía de Banderas no busca solo castigo, sino transformación. Quieren un sistema que escuche, que acompañe, que actúe. Que la memoria de Samantha, de Livia Betzabé y de tantas otras mujeres no quede en silencio.
La región exige un cambio real
Los feminicidios recientes no son hechos aislados. Representan una crisis estructural que demanda una respuesta interinstitucional y social. Puerto Vallarta y Bahía de Banderas comparten no solo playas y turismo, sino también la urgencia de construir un entorno donde las mujeres puedan vivir sin miedo.
Cada nombre, cada historia, se convierte en un llamado a la acción. La exigencia es clara: justicia con perspectiva de género, verdad, reparación integral y garantías de no repetición.
El eco de las voces en Vallarta y Bahía de Banderas resuena más allá de sus fronteras. La sociedad mexicana observa, exige y espera que esta vez las autoridades respondan con hechos, no con discursos.