El 8 de noviembre de 2024, las familias de Chautipan, Guerrero, recibieron los cuerpos de 11 de sus seres queridos, encontrados sin vida en una camioneta abandonada en el boulevard Vicente Guerrero, en Chilpancingo. Este macabro hallazgo es el desenlace de una historia que comenzó con la desaparición de 17 personas en octubre. Sin embargo, el dolor de las familias aún no termina, pues seis de ellos continúan desaparecidos. La comunidad, devastada, exige justicia y pide que no se cierre la investigación.
Un hallazgo trágico: la desaparición de una familia en Guerrero
La tragedia comenzó el 21 de octubre cuando un grupo de seis personas de la familia partió de Chautipan rumbo a El Epazote, en Chilapa de Álvarez, con la intención de vender utensilios de cocina. La comunicación se perdió poco después. Días más tarde, familiares preocupados decidieron salir en su búsqueda, pero también ellos desaparecieron en el camino. Las fechas de las desapariciones, según los reportes, se registraron los días 21, 22 y 27 de octubre, sumando un total de 17 desaparecidos.
La angustia de la familia creció hasta que, la madrugada del 7 de noviembre, las autoridades encontraron una camioneta con 11 cuerpos en el boulevard Vicente Guerrero. Los restos fueron trasladados al Servicio Médico Forense (Semefo) de Chilpancingo, donde, luego de una larga jornada de espera y angustia, las familias confirmaron la identidad de sus seres queridos.
Entrega de los cuerpos: un emotivo regreso a Chautipan
Después de 24 horas de angustia y trámites, el 8 de noviembre, los cuerpos de las 11 personas fueron entregados a sus familias. Las carrozas partieron desde el Semefo de Chilpancingo rumbo a Chautipan, seguidas por decenas de familiares y amigos que esperaban dar un último adiós a las víctimas. La escena reflejaba el dolor de una comunidad que lucha contra la violencia y la desaparición forzada, una realidad cada vez más frecuente en Guerrero.
Entre los fallecidos se encontraban Clara Francisco Cabrera, Flor Cabrera Sánchez, José Enrique Francisco Cabrera, Héctor Santos de la Cruz, Mario Francisco Millán, Inés Morales Lorenzo, Alfonso Francisco Cabrera, y cuatro menores de edad. La comunidad de Chautipan se unió para despedir a quienes fueron arrebatados de manera tan brutal, mientras que otros seis familiares aún no aparecen.
Los Ardillos: la sombra del crimen organizado en Guerrero
La investigación, encabezada por la Fiscalía General del Estado de Guerrero, ha señalado al grupo criminal conocido como Los Ardillos como los presuntos responsables de este secuestro y asesinato masivo. Este grupo, con presencia en localidades como Chilpancingo, Chilapa y Mochitlán, se ha consolidado como una de las organizaciones más peligrosas de la región, involucrada en actividades de extorsión, tráfico de drogas y secuestros.
El comandante de la 35 Zona Militar, Jorge Pedro Nieto Sánchez, declaró que Los Ardillos habían retenido a los desaparecidos, aumentando las sospechas sobre su participación en el crimen. La Fiscalía ha ofrecido una recompensa de un millón de pesos para quien aporte información que permita dar con el paradero de las seis personas aún desaparecidas, con la esperanza de evitar otra tragedia.
Familiares exigen justicia y continuidad en la búsqueda
Las familias de las víctimas, aunque agradecieron la entrega de los cuerpos, expresaron su preocupación por el futuro de la investigación. Pidieron a las autoridades que no abandonen la búsqueda de los seis desaparecidos y que continúen con las investigaciones para identificar y procesar a los responsables del crimen.
Además, hicieron un llamado a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para que garantice justicia y apoyo a los familiares en su lucha por hallar a los que aún faltan. Las desapariciones y asesinatos han dejado a Chautipan sumido en el miedo, con una comunidad que espera respuestas de las autoridades y teme que este caso se convierta en uno más en la larga lista de víctimas de la violencia en Guerrero.
Guerrero: una región asediada por la violencia
El estado de Guerrero ha sido durante años uno de los epicentros de la violencia en México, con numerosos casos de desapariciones y asesinatos asociados a disputas entre grupos criminales. Municipios como Chilpancingo y Chilapa se han convertido en zonas de alta peligrosidad, donde la vida cotidiana de sus habitantes está marcada por el miedo a la violencia y la impunidad. El caso de la familia de Chautipan no es un hecho aislado, sino un reflejo de la cruda realidad que enfrentan cientos de familias guerrerenses que pierden a sus seres queridos a manos de grupos delictivos.
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