La Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) ha dejado de ser un órgano independiente para convertirse en una secretaría jurídica de Morena. Con cada decisión, sus magistrados han demostrado que su prioridad ya no es la justicia constitucional, sino servir a los intereses del poder en turno.
El último episodio en esta larga historia de subordinación tiene que ver con la selección de jueces y magistrados para el nuevo sistema de justicia, una reforma que fue vendida como un avance democrático, pero que, en la práctica, se ha convertido en un mecanismo de control político sobre el Poder Judicial.
El control de la elección de jueces: Evaluaciones vs. tómbola judicial
La reforma judicial impulsada por Morena establece que los tres poderes de la Unión (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) deben postular candidatos para la nueva conformación del sistema de justicia. Sin embargo, desde el inicio, los procesos de selección han sido profundamente desiguales y sesgados.
Mientras que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) conformó un comité con expertos jurídicos, el Ejecutivo y el Legislativo optaron por integrar perfiles afines a Morena, eliminando cualquier mecanismo serio de evaluación.
El comité del Poder Judicial fue el único que estableció un examen de conocimientos para evaluar a los aspirantes. En contraste, los otros dos comités se limitaron a seleccionar nombres sin ningún filtro académico ni profesional, priorizando la lealtad política sobre la preparación jurídica.
El golpe del TEPJF: De árbitro a operador político
La situación escaló cuando un juez federal ordenó la suspensión del proceso del comité judicial. En lugar de seguir los cauces legales para impugnar la medida, la Sala Superior del TEPJF decidió ignorar la división de poderes y revocó la decisión, dejando a los miembros del comité judicial en un dilema: obedecer la orden del Tribunal Electoral o respetar la sentencia de amparo.
Pero el acto más grave llegó después. En un movimiento que desafía toda lógica constitucional, el TEPJF determinó que el Senado asumiría el control de la selección de jueces del Poder Judicial y que el proceso se realizaría a través de un sorteo.
Así nació la “tómbola judicial”, un sistema en el que los jueces serán elegidos al azar, sin importar su trayectoria, méritos o conocimientos.
La reacción del comité judicial fue inmediata: renunciaron en bloque, al considerar que el proceso había sido corrompido hasta su núcleo.
Un precedente peligroso para la justicia en México
Este episodio no es un caso aislado. Representa la consolidación de un modelo en el que los jueces no responden a la Constitución, sino al partido en el poder.
Bajo esta lógica, la justicia deja de ser un contrapeso democrático y se convierte en una herramienta de control político. El obradorismo busca jueces que respondan a intereses partidistas, no magistrados que hagan valer la ley con independencia y autonomía.
La pregunta es clara: Si el Tribunal Electoral ha caído, ¿qué sigue?
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