En 1990, Julio Scherer García, uno de los periodistas más influyentes de México, publicó “El poder: historias de familia”, un libro que destapó la corrupción mediática durante el régimen priista. Décadas después, esta obra trascendió su contexto histórico para convertirse en el puente que conectó a María Scherer, hija del autor, con Ismael “El Mayo” Zambada, líder del Cártel de Sinaloa.
El texto denuncia cómo el gobierno usaba partidas secretas para sobornar a periodistas, caricaturistas y directores de medios, perpetuando un sistema de control informativo. Estas revelaciones no solo desnudaron las prácticas corruptas de la época, sino que también cuestionaron la credibilidad de la prensa y sus relaciones con el poder.
La dedicatoria que inició una conversación inesperada
Todo comenzó cuando Jorge Carrasco, director de Proceso, entregó a María Scherer un ejemplar de “El poder: historias de familia” con un mensaje claro: “El Mayo” Zambada quiere que lo firmes.
Sorprendida, María accedió y escribió: “Para Ismael Zambada, en memoria de su encuentro con mi padre, un hito del periodismo mexicano. María.”
Este gesto simbólico revivió la conexión entre los Zambada y los Scherer, marcada por la histórica entrevista que Julio Scherer realizó en 2010 al capo en la sierra sinaloense. Dos semanas después, María aceptó la propuesta de Zambada para realizar una entrevista inédita.
El último encuentro de “El Mayo” Zambada
Siguiendo los pasos de su padre, María Scherer viajó a un lugar remoto en la sierra de Sinaloa para encontrarse con Ismael Zambada García. Durante ocho horas de conversación, el capo habló sobre su vida, su salud y su perspectiva del narcotráfico, aunque evitó temas sensibles.
Una vida marcada por la violencia y el aislamiento
Zambada compartió detalles de su infancia en el monte sinaloense, su lucha contra la diabetes y los efectos de múltiples fracturas que le habían llevado al quirófano.
Sin embargo, negó tener implicación directa en el tráfico de fentanilo, a pesar de que informes han señalado a su organización como una de las principales productoras de esta droga. También respaldó la estrategia de “abrazos, no balazos” del expresidente Andrés Manuel López Obrador, argumentando que evitaba conflictos innecesarios.
Reflexiones sobre la familia y la soledad del poder
El capo habló con nostalgia de su hijo Vicente Zambada Niebla (“El Vicentillo”), quien se convirtió en testigo protegido en Estados Unidos. Recordó cartas y piezas de arte enviadas por su hijo, revelando una faceta más humana y vulnerable.
El recorrido incluyó un paseo por su rancho y un cementerio familiar, donde Zambada reflexionó sobre la muerte y la vida al margen de la ley.
La relevancia de “El poder: historias de familia” hoy
La obra de Julio Scherer no solo reavivó un diálogo con el capo más influyente de México, sino que también subraya la intersección entre el periodismo, el poder y el crimen organizado.
Este libro, más allá de su contenido, actuó como un símbolo de confianza entre dos mundos aparentemente opuestos: el del periodismo crítico y el del narcotráfico.
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