El lujo de ser ‘roomie’: Rentar un cuarto en CDMX ya es inalcanzable

El lujo de ser 'roomie': Rentar un cuarto en CDMX ya es inalcanzable
El lujo de ser 'roomie': Rentar un cuarto en CDMX ya es inalcanzable

La crisis de vivienda en la Ciudad de México ha alcanzado un nuevo nivel: rentar una sola habitación en un departamento compartido se ha vuelto un lujo, con precios que duplican los presupuestos de los jóvenes profesionales y estudiantes, evidenciando una brecha insostenible.

Lo que antes era una solución económica para independizarse o vivir cerca del trabajo, hoy se ha convertido en una fuente de estrés financiero para miles de personas en la Ciudad de México. El costo de rentar una habitación en un departamento compartido se ha disparado a niveles que ponen en jaque la viabilidad económica de vivir en la capital para una generación entera de jóvenes trabajadores y estudiantes.

Cifras que Revelan la Crisis

Un análisis reciente del mercado inmobiliario expone la cruda realidad con datos contundentes. Mientras que el precio promedio ofertado por una habitación en la CDMX es de 12,363 pesos mensuales, el presupuesto promedio de las personas que buscan activamente un espacio es de apenas 6,015 pesos. Esta brecha de más del 100% ilustra una desconexión total entre la oferta y la capacidad de pago de la demanda.

La situación en la capital contrasta drásticamente con otras grandes ciudades del país, donde los precios son considerablemente más bajos:

  • Monterrey: 6,396 pesos en promedio.
  • Guadalajara: 4,876 pesos en promedio.
  • Puebla: 3,457 pesos en promedio.

En zonas de alta demanda y gentrificación en la CDMX, como Polanco o la Condesa, los precios pueden superar los 17,000 pesos por una sola habitación.

El Perfil del ‘Roomie’ ha Cambiado

El fenómeno ya no es exclusivo de estudiantes. Los datos muestran que el 54% de quienes buscan compartir departamento son ahora profesionales. Este cambio demográfico es un síntoma directo de la precariedad económica. Con un salario promedio para profesionistas en el sector formal rondando los 8,910 pesos mensuales , pagar un alquiler completo —cuyo promedio en la ciudad es de 16,000 pesos— es simplemente imposible.

«El aumento de la participación de profesionales en el mercado de la vivienda compartida está impulsado por el precio y la flexibilidad». – Óscar Deseusa.

Una «Adolescencia Permanente» Forzada

Esta crisis de asequibilidad está creando lo que algunos sociólogos denominan una «adolescencia permanente». Jóvenes con educación universitaria y empleos formales se ven forzados a vivir en condiciones de vivienda precarias o a permanecer en el hogar familiar, retrasando indefinidamente hitos de la vida adulta como la independencia, el ahorro o la formación de un patrimonio.

Este fenómeno es una manifestación clara de una creciente desigualdad, donde la ciudad se vuelve cada vez más exclusiva y expulsa al talento joven que necesita para funcionar. Al mismo tiempo, alimenta el resentimiento social hacia fenómenos como la proliferación de plataformas de alquiler a corto plazo tipo Airbnb, percibidas como un factor que infla los precios para los residentes locales en beneficio de los turistas. La crisis del ‘roomie’ no es una anécdota, es el termómetro de una ciudad que se está volviendo inhabitable para sus propios jóvenes.

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