Durante octubre la vida se encareció un poco más para muchas familias mexicanas. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó que los precios de varios alimentos básicos aumentaron y eso hizo que el dinero alcanzara para menos. Aunque la inflación general del país fue de 3.6%, algunos productos esenciales subieron mucho más.
Uno de los golpes más fuertes al bolsillo vino del gasto en comidas fuera de casa, como desayunos o almuerzos en fondas, loncherías o puestos. En promedio, esos alimentos aumentaron 7.5% en todo el país. Otro producto que subió considerablemente fue el bistec de res, cuyo precio creció casi 20% respecto al año pasado, y la carne molida, que subió más de 17%. En las ciudades, también se encareció la leche pasteurizada, con un aumento de 8.6%, lo que afecta directamente el gasto de las familias con niños.
En las zonas rurales, donde el ingreso suele ser más bajo, el precio de los alimentos básicos como la carne, el frijol o la tortilla también se sintió. Según el INEGI, el costo de la canasta alimentaria rural, que incluye los productos indispensables para comer durante un mes, se ubicó en 1,844 pesos por persona, mientras que en las ciudades llegó a 2,450 pesos. Si además se incluyen otros gastos como transporte, vivienda y servicios, la llamada línea de pobreza sube a 3,411 pesos en zonas rurales y 4,759 pesos en zonas urbanas por persona.
¿Y qué significa todo esto?
La línea de pobreza es una forma de medir si el ingreso de una persona o familia alcanza para cubrir lo básico: comida, vivienda, transporte, educación y salud. Si el dinero que se gana al mes no llega a esa cantidad, se considera que se vive en pobreza por ingresos. Es decir, aunque una familia tenga trabajo, si no alcanza para lo esencial, sigue dentro de esa medición.
Conocer esta cifra es importante porque permite entender cómo está la economía real, la que se vive en casa, no solo la de los grandes números. Si la línea de pobreza sube, significa que los precios están subiendo y que las familias necesitan ganar más para mantener el mismo nivel de vida. También ayuda al gobierno a planear apoyos y programas sociales enfocados en quienes más lo necesitan.
Productos que parecen lujo
Octubre fue un mes difícil porque, además de los aumentos en alimentos, los gastos de educación, vivienda y servicios también crecieron. En las ciudades, estos rubros tuvieron un incremento de hasta 5%, lo que complicó aún más la economía familiar. Comprar carne, leche o simplemente comer fuera se volvió un lujo para muchos hogares.
Aun con una inflación nacional moderada, los aumentos se concentraron justamente en los productos que todos consumimos a diario. Por eso, para muchas personas el salario parece no rendir igual. La información del INEGI es una forma de ponerle número a lo que ya se siente en la vida diaria, es decir, que cada vez cuesta más llenar el carrito del súper o preparar una comida completa en casa.
