La alcaldía Venustiano Carranza fue escenario de un violento y extraño ataque. Un sujeto irrumpió en una carnicería y apuñaló a dos trabajadores. Tras su captura, confesó a la policía un motivo aterrador: «El diablo me mandó».
Un día de trabajo normal en un mercado de la alcaldía Venustiano Carranza se convirtió en una escena de terror y desconcierto. Un hombre, sin mediar palabra, atacó con un arma punzocortante a dos carniceros que se encontraban en su puesto, desatando el pánico entre comerciantes y clientes. El hecho, ya de por sí violento, adquirió un matiz aún más siniestro cuando el agresor fue detenido y dio su escalofriante versión de los hechos.
El ataque: Segundos de terror entre cuchillos y gritos
Según los primeros reportes policiales, el sujeto ingresó al local y se abalanzó sobre los dos trabajadores, hiriéndolos en repetidas ocasiones. Los gritos de las víctimas y los testigos alertaron a las personas en los alrededores, quienes llamaron de inmediato a los servicios de emergencia.
El agresor intentó huir del lugar a pie, pero fue interceptado por elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) que respondieron rápidamente al llamado de auxilio. Los dos carniceros heridos fueron atendidos por paramédicos y trasladados a un hospital para recibir atención médica.
La captura y la insólita confesión
Fue durante su detención cuando el caso dio un giro insólito. Al ser cuestionado por los oficiales sobre el motivo del ataque, el hombre, en un aparente estado de alteración, pronunció la frase que ha dejado perplejos a los investigadores y a la opinión pública.
«El diablo me mandó.» – Declaración del presunto agresor a las autoridades al momento de su detención.
Esta declaración ha abierto múltiples interrogantes sobre el estado mental del detenido y las circunstancias que rodearon el brutal ataque.
¿Brote psicótico o pura maldad? La investigación de la FGJ
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) ya ha tomado cartas en el asunto e inició la carpeta de investigación correspondiente por el delito de lesiones dolosas con arma blanca. Ahora, los peritos y agentes de la Policía de Investigación (PDI) tienen la tarea de desentrañar qué hay detrás de la espeluznante confesión.
Las principales líneas de investigación apuntan a:
- Un posible brote psicótico o un padecimiento de salud mental no diagnosticado o tratado.
- El consumo de alguna sustancia estupefaciente que haya provocado un estado de alteración y paranoia.
- Una posible disputa personal previa con las víctimas, aunque los primeros testimonios no apuntan en esa dirección.
El detenido fue puesto a disposición del Ministerio Público, donde se realizarán las evaluaciones psicológicas y toxicológicas pertinentes para determinar su situación jurídica y tratar de encontrar una explicación racional a un acto de violencia que, por ahora, parece haber sido dictado por la locura.
