El resurgir del Cártel del Golfo: de la cocaína a las cuotas fronterizas
El Cártel del Golfo (CDG), una de las organizaciones criminales más antiguas de México, enfrenta una transformación forzada. Lejos de su época dorada bajo el mando de Osiel Cárdenas Guillén, el cártel ha visto reducido su control territorial y capacidad operativa debido al auge de grupos como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa.
Para mantener su influencia, el CDG ha encontrado en la extorsión fronteriza una fuente de ingresos clave. Mediante el cobro de cuotas a comerciantes e importadores en los cruces de Tamaulipas, ha logrado adaptarse a un entorno cada vez más competitivo.
El sistema de cobros ilegales del Cártel del Golfo
De acuerdo con el periodista Ioan Grillo, el CDG impone tarifas a productos que cruzan la frontera desde ciudades como Matamoros, Reynosa, Camargo y Río Bravo. Los costos varían según el tipo de mercancía:
- Abrasivos y accesorios eléctricos: $200 dólares ($4,000 pesos).
- Computadoras y accesorios para celulares: $500 dólares ($10,000 pesos).
- Baterías de litio: $1,000 dólares ($20,000 pesos).
- Colchones usados: $500 dólares ($10,000 pesos).
- Chatarra y cajas de cartón: $200 dólares ($4,000 pesos).
Un comerciante petrolero en Houston relató cómo el cobro por cruce de un camión cisterna pasó de $300 a $1,200 dólares en los últimos años, un incremento que afecta tanto a importadores como a consumidores finales.
La frontera: un bastión estratégico para el CDG
El comercio fronterizo entre México y Estados Unidos genera ingresos millonarios, una oportunidad que el CDG no ha dejado pasar. Según Grillo, los cruces comerciales son uno de los principales recursos para las facciones del cártel, como Los Escorpiones y Los Ciclones, que controlan puntos clave en Tamaulipas.
Este modelo de extorsión afecta directamente el flujo comercial binacional:
- Empresarios locales enfrentan costos elevados.
- Importadores internacionales deben lidiar con el riesgo de violencia o bloqueos si no cumplen las exigencias del CDG.
Un taxista de Matamoros explicó: “El CDG tiene ojos en todos lados. Si intentas cruzar sin pagar, te bloquean el paso o te amenazan”.
La controversia judicial: el caso de “El Contador”
El control del CDG sobre las rutas fronterizas no sólo depende de su capacidad operativa, sino también de fallos judiciales controversiales. Un ejemplo reciente es la liberación de José Alfredo “El Contador”, sobrino de Osiel Cárdenas Guillén.
“El Contador” había sido señalado como líder de una facción del cártel y vinculado a actividades como el tráfico de drogas y extorsión. Sin embargo, el juez federal Gregorio Salazar determinó que no existían pruebas suficientes para justificar su extradición a Estados Unidos ni su detención en México.
El fallo incluyó medidas cautelares como:
- Presentarse semanalmente ante autoridades en Matamoros.
- Pagar una garantía de cinco millones de pesos.
- Portar un brazalete electrónico y entregar su pasaporte.
Este caso evidencia cómo los vacíos en el sistema judicial mexicano dificultan los esfuerzos para desmantelar la estructura operativa del CDG.
La fragmentación del Cártel del Golfo
A pesar de mantener su influencia en Tamaulipas, el Cártel del Golfo enfrenta una fragmentación interna que ha debilitado su cohesión. Las facciones principales, Los Escorpiones y Los Ciclones, compiten por el control de recursos, generando enfrentamientos que afectan a las comunidades locales.
La capacidad del CDG para reinventarse ha permitido su supervivencia, pero su relevancia actual depende en gran medida de prácticas como la extorsión y el tráfico de migrantes.
Impacto económico y social de la extorsión fronteriza
El cobro de cuotas por parte del CDG tiene efectos devastadores:
- Aumento de costos: Los importadores trasladan los gastos a los consumidores finales, encareciendo productos básicos.
- Desincentivo comercial: Empresarios evitan operar en zonas controladas por el cártel.
- Clima de violencia: Las amenazas y represalias generan miedo entre los residentes y comerciantes.
