El anuncio ocurrió frente a empresarios de dos países separados por miles de kilómetros, pero cada vez más conectados por las cadenas globales de producción. Ebrard destacó que México y Corea del Sur están entrando en una nueva etapa de cooperación económica, con proyectos que van desde la inteligencia artificial hasta la industria aeroespacial.
La declaración se produjo durante el Foro Bilateral de Negocios México-Corea, realizado con la presencia del presidente surcoreano Lee Jae-myung. El encuentro puso sobre la mesa una relación que durante décadas ha crecido alrededor del comercio, la inversión y la manufactura, pero que ahora busca incorporar sectores tecnológicos con mayor peso.
¿Qué busca México con Corea del Sur?
Para Ebrard, el objetivo es ampliar los espacios de colaboración y aprovechar las capacidades de ambas economías. El secretario de Economía señaló que durante el foro se presentaron proyectos relacionados con inteligencia artificial, industria aeroespacial y otras actividades consideradas estratégicas para el futuro.
La relación comercial ya tiene una base importante. La Secretaría de Relaciones Exteriores reportó que el intercambio entre México y Corea alcanzó 29.7 mil millones de dólares durante 2025. Además, ambos gobiernos han identificado la innovación, la inteligencia artificial, la gobernanza digital y el sector aeroespacial como áreas prioritarias de cooperación.
El interés no se limita a intercambiar productos. La intención planteada por las autoridades es avanzar hacia proyectos capaces de generar tecnología, inversiones y nuevas oportunidades de integración productiva.
Ese cambio también puede observarse en la industria automotriz. En julio, la Secretaría de Economía informó sobre una inversión de Kia por 649 millones de dólares para producir en Pesquería, Nuevo León, un vehículo que anteriormente se fabricaba en Corea. El proyecto contempla además nuevos empleos y una mayor incorporación de contenido nacional.
¿Por qué la tecnología es clave para Ebrard?
La escena empresarial que acompañó al encuentro muestra hacia dónde pretende avanzar la relación. Los proyectos mencionados incluyen inteligencia artificial, centros de datos, energía, gobernanza digital y nuevas tecnologías.
Para México, la oportunidad está vinculada con su papel dentro de las cadenas globales de valor. Para Corea del Sur, el país representa una plataforma productiva con acceso a mercados internacionales y una base manufacturera que ya cuenta con presencia de compañías asiáticas.
La apuesta tecnológica también coincide con otros esfuerzos recientes. Durante una visita de trabajo a Corea realizada en agosto, autoridades mexicanas sostuvieron reuniones con empresas instaladas en México y con representantes de compañías como Samsung E&A y LG, además de abordar nuevas vías de colaboración tecnológica, educativa y cultural.
En ese contexto, Ebrard ha colocado la atracción de inversiones y el fortalecimiento de la producción mexicana como parte de una estrategia más amplia. En julio, por ejemplo, explicó que el gobierno buscaba impulsar proyectos de sectores como manufactura, automotriz, telecomunicaciones y energía.
¿Qué sigue para México y Corea?
El siguiente paso será convertir los anuncios y conversaciones empresariales en proyectos concretos. La relación bilateral ya cuenta con un volumen comercial considerable, pero las autoridades buscan que ese intercambio avance hacia actividades de mayor contenido tecnológico.
También existe una agenda institucional más amplia. México y Corea trabajan en la planeación del Plan de Acción México-Corea 2026-2030, mientras que ambos gobiernos han señalado su interés por profundizar la cooperación económica, científica, educativa y cultural.
La historia de esta relación, por tanto, está cambiando de escenario. Lo que comenzó durante décadas con manufactura, comercio e inversión ahora incorpora inteligencia artificial, centros de datos, energía y tecnología aeroespacial como posibles nuevos motores.
Para México, el reto será transformar el interés empresarial en inversiones productivas, empleos y transferencia tecnológica. Para Corea, la expansión de sus compañías y proyectos en territorio mexicano abre nuevas posibilidades dentro de las cadenas internacionales.
Con este panorama, Ebrard plantea que México y Corea están frente a una nueva etapa de cooperación económica, una fase en la que la tecnología y la inversión tendrán un papel cada vez más importante en la relación bilateral.
