Crisis en infraestructura hídrica: caen 50% obras contra sequías e inundaciones

México enfrenta sequías e inundaciones con un rezago histórico en infraestructura hídrica, tras caer 50.4% la construcción de presas, pozos y plantas de agua.

Crisis en infraestructura hídrica: caen 50% obras contra sequías e inundaciones
La inversión en infraestructura hídrica se desploma 50.4% en México, agravando riesgos de sequías e inundaciones y dejando a millones sin soluciones sostenibles

Crisis de infraestructura hídrica en México: el riesgo detrás del abandono

La crisis del agua en México ya no es un escenario futuro, sino una realidad que se vive en cada temporada de lluvias y sequías. Mientras en algunas regiones la falta de suministro obliga a racionar el consumo, en otras las inundaciones devastan comunidades enteras. Sin embargo, en lugar de fortalecer la infraestructura hídrica, los datos más recientes muestran un retroceso alarmante: la construcción de obras relacionadas con agua, riego y saneamiento se desplomó 50.4% durante junio, comparado con el mismo mes del año anterior.

Este es el descenso más grave desde 2007, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras (ENEC) del Inegi, y refleja un abandono que podría tener consecuencias sociales, económicas y ambientales a gran escala.


¿Qué proyectos se frenaron?

Las cifras revelan que el rezago afecta directamente a obras clave como:

  • Presas y pozos de extracción de agua.
  • Túneles y canales de conducción.
  • Sistemas hidrológicos de abastecimiento.
  • Drenaje urbano y alcantarillado.
  • Plantas de tratamiento y potabilizadoras.
  • Tanques de almacenamiento y redes de riego.

Cada uno de estos proyectos es vital para enfrentar los desafíos del cambio climático, garantizar agua potable y proteger a las comunidades de fenómenos extremos.


La visión de los expertos

Iván Arias, director de Estudios Económicos de Banamex, señaló que la caída en infraestructura hídrica se debe principalmente al recorte de inversión pública.

Para el especialista, la escasez de agua en la Ciudad de México y las inundaciones recurrentes en estados costeros son un reflejo de este rezago acumulado. Aunque en los últimos años se han ejecutado obras relevantes, el esfuerzo no ha sido suficiente para compensar décadas de abandono.

Además, advierte que los recortes podrían continuar en 2026 debido a la consolidación fiscal, la falta de una reforma hacendaria y los compromisos de gasto ya establecidos.


Estados más afectados: Guerrero, Durango y Puebla

El desplome en infraestructura hídrica no ha sido homogéneo:

  • Guerrero: caída del 100%, a pesar de los anuncios de inversión federal por 8 mil millones de pesos en obras de agua potable, saneamiento y protección contra inundaciones.
  • Durango: retroceso del 97.6%, el segundo más crítico a nivel nacional.
  • Puebla y San Luis Potosí: disminuciones del 90.8% cada uno.

Estas cifras muestran que incluso en estados donde el riesgo hídrico es alto, la inversión ha sido insuficiente o prácticamente nula.


Consecuencias del rezago hídrico

El abandono en infraestructura hídrica tiene impactos directos:

  1. Mayor riesgo de inundaciones: sin drenajes modernos, las lluvias extremas generan colapsos urbanos.
  2. Sequías más graves: sin sistemas de almacenamiento y riego eficientes, la agricultura y el consumo humano quedan en riesgo.
  3. Problemas de salud pública: la falta de plantas de tratamiento y potabilización expone a comunidades a enfermedades.
  4. Rezago económico: la falta de agua limita el desarrollo de industrias y comunidades rurales.

El reto hacia 2026: agua, inversión y sostenibilidad

La advertencia es clara: sin una estrategia sólida, México enfrentará escenarios cada vez más extremos. Los compromisos internacionales en materia de sostenibilidad, así como la urgencia de garantizar agua potable para millones de personas, hacen indispensable retomar y acelerar la inversión.

La historia reciente muestra que cuando la infraestructura hídrica se rezaga, las consecuencias se multiplican: familias desplazadas por inundaciones, campos agrícolas secos y ciudades enteras enfrentando cortes de agua.

México se encuentra en una encrucijada: o prioriza el agua como un derecho esencial y motor de desarrollo, o continuará atrapado en un ciclo de emergencias.

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