¿Corrupción sin freno? Advierten riesgos en aduanas y nuevas reformas

Entre denuncias de corrupción y la desaparición del INAI, el riesgo de impunidad crece mientras se reescriben las reglas del juego político en México.

Manuel Garza González, conocido por su perspicaz observación política, afirmaba que la honestidad de un funcionario solo puede garantizarse cuando ha resistido la tentación del “arca abierta”. En México, esa prueba sigue siendo el talón de Aquiles para un sistema que se enfrenta a la corrupción estructural, una amenaza que persiste incluso en las administraciones más idealistas.

Nuevos rostros, viejas prácticas

Con cada nuevo gobierno llega una oleada de funcionarios que prometen integridad, pero las posiciones clave como las aduanas y las áreas de adquisiciones presentan riesgos inherentes. Diversos testimonios apuntan a que la práctica del «moche», lejos de desaparecer, ha evolucionado. Las denuncias sugieren que algunos de los recién llegados no solo perpetúan esta tradición, sino que incrementan las cuotas de corrupción.

La situación es particularmente alarmante en áreas de alto riesgo como las aduanas controladas por militares, que han sido objeto de crecientes denuncias. Antes de su trágico asesinato, Julio Almanza, líder de cámaras empresariales en Tamaulipas, señalaba que la corrupción se había intensificado desde la militarización de estas zonas.

¿Es suficiente la vigilancia institucional?

La propuesta de desaparecer el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos (INAI) y trasladar sus funciones a la Secretaría Anticorrupción y de Buen Gobierno despierta preocupaciones legítimas. Esta medida, lejos de garantizar transparencia, podría consolidar una opacidad institucional que dificulte el control ciudadano sobre los actos de gobierno.

Durante el sexenio anterior, el argumento de «seguridad nacional» fue utilizado reiteradamente para ocultar información sobre megaproyectos como la refinería Olmeca y el Tren Maya, cuyos presupuestos iniciales se dispararon sin explicación pública.

¿Y el seguimiento al patrimonio?

Carlos Alberto Madrazo, gobernador de Tabasco entre 1959 y 1964, prohibió a sus funcionarios participar en la lotería, argumentando que esa excusa podría usarse para justificar enriquecimientos inexplicables. ¿Qué pasó con esas prácticas de vigilancia?

Hoy, se necesita un mecanismo que incluya rigurosos exámenes de control de confianza, con seguimiento al patrimonio de los altos funcionarios y sus familiares. Esto podría ser un paso hacia la reconstrucción de la confianza pública.

El regreso del fantasma de la reelección

En un contexto de creciente poder legislativo para Morena, los rumores sobre una posible modificación constitucional para permitir la reelección presidencial han despertado inquietudes. Durante el mandato de Plutarco Elías Calles, el Congreso aprobó reformas similares, pero el regreso al poder del «Jefe Máximo» fue interrumpido por un magnicidio.

Aunque parezca descabellado, el «regreso del que nunca se fue» ya no suena imposible en un México donde las mayorías legislativas pueden cambiar las reglas del juego político con un solo decreto.

Reflexión final: ¿un futuro incierto?

La protección al círculo cercano del poder y la opacidad en la gestión pública podrían socavar los avances democráticos de México. El país enfrenta un punto de inflexión: redoblar los esfuerzos contra la corrupción o permitir que las viejas prácticas continúen bajo nuevos nombres.

La historia parece advertirnos: cuando el poder concentra las decisiones y minimiza la rendición de cuentas, el costo para la democracia puede ser irreversible.

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