La corrupción ha sido un lastre histórico para México, limitando el desarrollo económico, erosionando la confianza en las instituciones y perpetuando la impunidad. Con la creación del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) en 2016, surgió la esperanza de un cambio estructural, con un enfoque de coordinación entre distintos niveles de gobierno y una mayor participación ciudadana. Sin embargo, ocho años después, la percepción general es que la corrupción sigue siendo un problema sistémico.
El Comité de Participación Ciudadana (CPC) es el único mecanismo dentro del SNA que representa a la sociedad civil, pero su influencia real es limitada. ¿Está cumpliendo su propósito o se ha convertido en una figura decorativa dentro del sistema?
El SNA y su promesa de cambio
El Sistema Nacional Anticorrupción fue diseñado para coordinar esfuerzos entre distintos organismos:
- La Auditoría Superior de la Federación (ASF), encargada de la fiscalización de recursos públicos.
- La Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción, responsable de investigar y sancionar delitos de corrupción.
- El Tribunal Federal de Justicia Administrativa, que emite sanciones administrativas a funcionarios y particulares.
- El Comité de Participación Ciudadana (CPC), encargado de representar los intereses de la sociedad civil dentro del sistema.
A pesar de esta estructura robusta, la corrupción sigue sin disminuir significativamente. Los resultados son escasos y la percepción de impunidad sigue en aumento.
El Comité de Participación Ciudadana: ¿defensor o espectador?
Uno de los elementos clave del SNA es el Comité de Participación Ciudadana (CPC), integrado por cinco ciudadanos con experiencia en transparencia y combate a la corrupción. Sin embargo, este comité enfrenta tres grandes desafíos:
- Falta de independencia y autonomía
Aunque el CPC debería ser la voz de la sociedad dentro del SNA, su capacidad de incidencia es limitada. Su función es emitir recomendaciones y generar estrategias, pero no tiene facultades para obligar a las instituciones a actuar. - Resistencia institucional y falta de colaboración
La Auditoría Superior de la Federación (ASF), pieza clave en la lucha anticorrupción, ha mostrado desinterés en colaborar con el CPC. Esto debilita la capacidad del comité para señalar irregularidades y exigir rendición de cuentas. - Desconocimiento y falta de impacto ciudadano
La mayoría de la población desconoce la existencia y funciones del CPC. Esto se traduce en una falta de presión social para que sus recomendaciones sean implementadas.
¿Por qué sigue la corrupción y la impunidad?
El SNA enfrenta tres obstáculos estructurales que limitan su efectividad:
- Baja cantidad de denuncias y sentencias condenatorias
La corrupción se sigue denunciando poco y las pocas denuncias que se presentan no terminan en castigos ejemplares. - Falta de coordinación entre instituciones
Cada organismo actúa de manera independiente, lo que genera lagunas en el seguimiento de casos y sanciones. - Desinterés político en fortalecer el sistema
El combate a la corrupción no es una prioridad política, lo que ha permitido que el SNA sea visto más como una formalidad que como una solución real.
El reto para el futuro: ¿cómo hacer que el SNA funcione?
Para que el Sistema Nacional Anticorrupción cumpla su propósito real, es necesario:
- Otorgar autonomía real al CPC para que pueda incidir en decisiones clave del sistema.
- Obligar a la ASF y otras instituciones a colaborar activamente con el SNA.
- Garantizar que las denuncias de corrupción tengan consecuencias reales, con sanciones ejemplares para los responsables.
- Fomentar una mayor participación ciudadana, para que el combate a la corrupción no dependa únicamente del gobierno.
- Implementar medidas efectivas de transparencia y rendición de cuentas que sean accesibles para la sociedad.
El SNA entre la esperanza y la frustración
El Sistema Nacional Anticorrupción fue creado con una gran expectativa, pero su impacto real ha sido limitado. El Comité de Participación Ciudadana debe asumir un rol más activo y crítico, evitando ser solo un ente decorativo dentro del sistema.
La corrupción no desaparecerá con instituciones que solo existen en papel. Si México realmente quiere combatir la corrupción, debe fortalecer al SNA, garantizar su autonomía y obligar a las instituciones a rendir cuentas.
El tiempo se agota, y la paciencia ciudadana también.
¡Únete a nuestro canal en WhatsApp! Las noticias más relevantes del día directamente en tu dispositivo móvil
