Contratos entre el Poder Judicial y Sedena: ¿Quién responde por 1,383 millones?

El Consejo de la Judicatura Federal exige a la Sedena devolver 348 millones por obras defectuosas; crece la tensión entre ambas instituciones.

Mientras en las conferencias matutinas se cuestionan los salarios y pensiones de los ministros, hay un tema que ha pasado desapercibido: los contratos millonarios entre el Poder Judicial de la Federación y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Desde 2013, estas instituciones han suscrito acuerdos por obras públicas que suman un total de 1,383 millones de pesos. Sin embargo, los problemas han surgido por presuntas irregularidades en la ejecución de estas obras, al grado que el Consejo de la Judicatura Federal (CJF) reclama a la Sedena una devolución de 348 millones de pesos por incumplimientos.

La historia comenzó con un convenio interinstitucional firmado en 2013, mediante el cual la Judicatura adjudicó directamente las obras a los ingenieros militares, evitando el proceso de licitación pública. Sin embargo, una década después, las discrepancias entre ambas entidades han desencadenado una disputa por la mala calidad de las obras realizadas y el posible incumplimiento en el ejercicio de los recursos.

El origen de los contratos: un acuerdo sin licitación pública

Desde hace varios años, los gobiernos en México han confiado en la Sedena para llevar a cabo obras públicas debido a su capacidad logística y de ejecución. En 2013, el Poder Judicial optó por la Sedena para realizar diversas obras, a través de contratos adjudicados de manera directa. Esto no es un caso aislado, sino una tendencia que se ha fortalecido bajo la administración actual, en la que se han delegado grandes proyectos de infraestructura a la institución militar.

Sin embargo, los contratos adjudicados a la Sedena establecieron ciertas condiciones. En caso de que las obras no se realizaran adecuadamente o existiera un sobrante no ejercido, el convenio estipulaba que la Sedena debería devolver los recursos al Consejo de la Judicatura. Diez años después, el CJF reclama una suma de 348 millones de pesos en concepto de penalización, por irregularidades que incluyen defectos en los materiales y procesos constructivos.

Obras defectuosas y reclamos millonarios: ¿Qué pasó con los recursos?

El diagnóstico emitido por el Consejo de la Judicatura sostiene que algunas de las obras presentan vicios ocultos y no cumplen con los estándares de calidad pactados. Según este análisis, los materiales utilizados no corresponden a los estipulados y, en consecuencia, se han generado afectaciones en la infraestructura. La solicitud de penalización de 348 millones de pesos responde a estos defectos, pues el CJF argumenta que el incumplimiento debe ser sancionado económicamente.

Por su parte, la Sedena, a través de su Dirección General de Ingenieros, ha defendido su actuación, asegurando que las obras fueron ejecutadas conforme a lo pactado y que los recursos se aplicaron correctamente. A pesar de las exigencias del CJF, la Sedena ha solicitado el cierre de los contratos sin ningún saldo a favor o en contra de ambas partes.

¿Transparencia en riesgo? La falta de auditoría en contratos millonarios

La controversia actual expone una de las principales fallas en el uso de recursos públicos: la falta de auditorías independientes que evalúen la calidad de las obras en las que se invierten cientos de millones de pesos. En el caso de los contratos entre el Poder Judicial y la Sedena, el hecho de que los ingenieros militares tuvieran total control en la ejecución de los proyectos ha generado un vacío en el monitoreo y la transparencia.

En México, la tendencia a adjudicar proyectos a la Sedena ha sido impulsada en parte para evitar los procesos de licitación pública, considerados lentos o susceptibles de corrupción. Sin embargo, esta práctica ha generado críticas, pues limita la transparencia y reduce el escrutinio público. Las obras defectuosas en los contratos de la Sedena y la Judicatura subrayan la necesidad de revisar el esquema de adjudicación directa y de garantizar que los recursos se empleen en proyectos de calidad.

La defensa de Sedena y la ausencia de sanciones

La respuesta de la Sedena ha sido tajante: no devolverá los 348 millones de pesos solicitados, pues afirma que cumplió con los términos del contrato. Sin embargo, la postura del CJF indica que no está convencido de la transparencia de estos argumentos. Para el Consejo de la Judicatura, el simple hecho de que los ingenieros militares aleguen cumplimiento sin una auditoría completa de las obras no es suficiente.

Esta controversia plantea una pregunta: ¿por qué no se habla en la arena pública de los recursos mal aplicados en manos de la Sedena? La respuesta podría estar en el respaldo que esta institución ha recibido durante la administración actual. En un gobierno que se ha mostrado crítico ante el despilfarro y la corrupción, resulta contradictorio que estos contratos no estén en el centro del debate.

¿Corrupción o negligencia? La falta de escrutinio sobre el gasto militar

La disputa entre el CJF y la Sedena pone en relieve la necesidad de mayor transparencia en el gasto militar y en los recursos asignados a obras públicas. Los contratos millonarios adjudicados a la institución militar no son un caso aislado, y la falta de rendición de cuentas en estos proyectos genera serias dudas sobre su correcta aplicación.

El gobierno actual ha dirigido una parte importante del presupuesto a la Sedena para proyectos de infraestructura, sin embargo, estas inversiones requieren supervisión. Si bien la narrativa oficial ha sido combatir el despilfarro y los abusos en el uso de recursos públicos, la realidad es que la falta de transparencia en los contratos militares representa un riesgo de corrupción o negligencia. La pregunta es clara: ¿se exigirán responsabilidades por los contratos mal ejecutados?

Conclusión: transparencia y rendición de cuentas en la relación Poder Judicial-Sedena

El conflicto entre el Consejo de la Judicatura y la Sedena por 348 millones de pesos deja al descubierto un problema latente en la administración pública mexicana: la falta de transparencia en los contratos adjudicados de manera directa y la escasa rendición de cuentas en proyectos de gran magnitud. La situación exige una respuesta que garantice el correcto uso de los recursos y que ponga fin a los acuerdos opacos entre instituciones.

La demanda del CJF representa una oportunidad para reformar el esquema de adjudicaciones y abrir el debate sobre el papel de la Sedena en el gasto público. Si no se exige transparencia y calidad en las obras financiadas con recursos públicos, los contratos millonarios seguirán siendo un punto ciego en el combate a la corrupción y el despilfarro en México.

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