Un socavón de 25 metros en la Avenida Malecón de Guadalajara se tragó un camión, un auto y un autobús, dejando varios heridos. El incidente reabre el debate sobre el estado crítico de la infraestructura subterránea de la Zona Metropolitana.
Guadalajara, Jalisco.- La tarde de este viernes, la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) fue testigo de un evento que ha encendido las alarmas sobre la seguridad de su infraestructura urbana. Un socavón de proporciones masivas, con una extensión estimada de entre 25 y 30 metros de largo y hasta 8 metros de profundidad, se abrió súbitamente en la Avenida Malecón, en su cruce con la calle Sidón, en la colonia El Bethel, justo en los límites con Tonalá.
El colapso del pavimento arrastró a su interior a un camión tipo torton cargado con arena, un vehículo particular compacto y parte de un autobús de transporte de personal, en una escena que rápidamente se viralizó en redes sociales, mostrando la magnitud del desastre.
El costo humano y la respuesta inmediata
Los servicios de emergencia, incluyendo elementos de Protección Civil y Bomberos de Guadalajara y Tonalá, así como la Policía Vial, se movilizaron de inmediato al lugar del siniestro. Los reportes iniciales confirman que entre tres y cuatro personas resultaron lesionadas.
En medio del caos, un acto de heroísmo ciudadano conmovió a los presentes: un bebé de tan solo un año fue rescatado ileso de uno de los vehículos siniestrados por civiles que se acercaron a prestar auxilio, un detalle que resalta el lado humano de la tragedia. Los heridos fueron trasladados a hospitales cercanos para recibir atención médica.
La vialidad fue cerrada por completo en ambos sentidos, generando un severo caos vehicular en una de las arterias más importantes que conectan Guadalajara y Tonalá. Las autoridades han solicitado a la población evitar la zona y utilizar rutas alternas mientras se realizan las labores de peritaje y aseguramiento del área.
¿Un hecho aislado o un patrón de fallas?
Aunque la investigación sobre las causas exactas del colapso está en curso, las primeras hipótesis apuntan a una falla en la infraestructura subterránea. El presidente municipal de Tonalá, Sergio Chávez, presente en la zona, señaló que el incidente probablemente se debió al colapso de un colector o una línea principal de agua.
Este evento no puede ser visto como un hecho aislado. Resuena con incidentes previos que sugieren una problemática más profunda y sistémica. En julio del año pasado, un socavón de características similares se formó en la avenida López Mateos, en Zapopan, cuya reparación tuvo un costo de 160 millones de pesos, evidenciando la fragilidad y el alto costo de mantenimiento de la red subterránea de la ciudad.
«Probablemente se trató de un colapso de una línea de agua. Necesitamos que esté libre la zona en caso de lluvias eventuales.» – Sergio Chávez, Presidente Municipal de Tonalá.
La preocupación ciudadana se ve agravada por otras denuncias. Recientemente, vecinos de la colonia Atlas, también en Guadalajara, reportaron que el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) no ha reparado una tubería de drenaje rota, argumentando falta de presupuesto y materiales. Esta omisión ha provocado inundaciones constantes de aguas negras en sus viviendas durante el actual temporal de lluvias.
La pregunta que queda en el aire: ¿Está segura la ciudad?
El socavón de la Avenida Malecón trasciende el reporte de un accidente. Se convierte en un poderoso y alarmante símbolo de una posible crisis de infraestructura que yace bajo el asfalto de la metrópoli. La conexión entre este colapso, el antecedente de Zapopan y las denuncias de falta de mantenimiento por parte del SIAPA en otras colonias, dibuja un panorama preocupante.
La pregunta que ahora resuena entre los tapatíos es fundamental: ¿Qué tan segura es la red de agua y drenaje sobre la que se asienta la ciudad? ¿Existen otras zonas de alto riesgo? La respuesta de las autoridades a este desastre será crucial, no solo para reparar el daño físico, sino para restaurar la confianza de una ciudadanía que hoy, con justa razón, mira con recelo el suelo que pisa.
