El 6 de enero ya no se vive igual que hace una o dos décadas. Hoy, mientras algunos niños aún escriben cartitas, otros envían audios de WhatsApp “directo a los Reyes Magos”, piden juguetes por medio de enlaces o hacen listas en plataformas digitales. La magia sigue ahí, pero la forma de vivirla se ha transformado al ritmo de la tecnología.
En muchas casas, la tradicional carta escrita a mano fue sustituida por notas en el celular o mensajes dictados por voz. Los Reyes Magos, al menos en la imaginación infantil, ya no viajan sólo en camello, ahora también “leen mensajes”, “usan GPS” y saben exactamente dónde dejar los regalos. Lejos de desaparecer, el mito se adapta a una generación que nació rodeada de pantallas.
Los regalos también cambiaron. Tablets, consolas y dispositivos conectados figuran entre los más solicitados, desplazando en parte a los juguetes clásicos. Esta transición tecnológica, sin embargo, abre interrogantes sobre el tiempo que los niños pasan frente a pantallas. Datos recientes muestran que los niños de entre 5 y 16 años dedican en promedio al menos 6 horas diarias a pantallas, cifra que en edades de 11 a 14 años puede elevarse hasta 9 horas al día entre dispositivos, televisión y videojuegos combinados.
Según encuestas especializadas, los más pequeños (menores de 8 años) tienen alrededor de 2.5 horas diarias de uso de pantallas y más de la mitad ya posee un dispositivo propio tan temprano como los 8 años.
Pero ¿qué significan estas cifras para el desarrollo infantil? Para muchos especialistas, no es la tecnología en sí el problema, sino el uso prolongado sin supervisión ni límites claros.
“El juego y la interacción con otros niños y adultos es esencial para el desarrollo emocional y social. La tecnología puede ser una herramienta positiva si se usa con límites y propósito”, explica la psicóloga infantil Marian López.
Riesgos que evitar
Expertos también hacen referencia a recomendaciones internacionales que sugieren que los niños menores de 2 años eviten por completo la exposición a pantallas y que los de 2 a 5 años no excedan una hora al día. Sin embargo, menos de la mitad de los menores alcanzan estos estándares en la práctica.
La evidencia más reciente indica también que el tiempo excesivo frente a pantallas puede tener efectos en la salud mental de los niños. Estudios han observado que un uso diario de dispositivos superior a 4 horas se asocia con tasas más altas de ansiedad, problemas de conducta y de atención en edades escolares.
Otro fenómeno que preocupa a padres y educadores es la comparación social en redes y el consumo de contenidos anecdóticos, que alimentan expectativas poco realistas sobre los regalos o el estilo de vida. Esto, sumado al aumento del uso de redes sociales entre jóvenes, plantea retos de crianza nuevos y complejos.
Aun así, el Día de Reyes sigue siendo un momento profundamente simbólico. Representa ilusión, sorpresa y la posibilidad de creer en algo mágico, incluso en tiempos donde todo parece explicarse con un clic. La clave está en no perder el sentido del juego y el asombro, más allá de la pantalla.
“Los Reyes Magos no están peleados con la tecnología. Lo importante es que los regalos abran posibilidades de juego y conexión con otros y que no remplacen el tiempo en familia”, concluye Marian López.
QUÉ REGALAR EN TIEMPOS DIGITALES
• Combina juguetes tecnológicos con juegos tradicionales
• Prefiere dispositivos con contenido educativo y control parental
• Opta por juegos de mesa, rompecabezas o manualidades que fomenten convivencia
• Regala libros interactivos o ilustrados
• Evita regalos que promuevan el uso excesivo de pantallas sin supervisión
• Acompaña el regalo con tiempo compartido, no solo con el objeto
• Establece límites de uso saludables según la edad
