CJNG y ofertas de trabajo falsas: cómo reclutan y adoctrinan a jóvenes

CJNG y ofertas de trabajo falsas: cómo reclutan y adoctrinan a jóvenes

La violencia del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha alcanzado nuevas dimensiones, con métodos de reclutamiento que aprovechan la vulnerabilidad económica de jóvenes en México. Utilizando ofertas de trabajo falsas en redes sociales, el CJNG ha captado a personas que, atraídas por promesas de empleo y sueldos elevados, terminan atrapadas en una red de abuso, coacción y adoctrinamiento que las convierte en piezas clave del crimen organizado. 

Recientemente, un joven relató su experiencia en el canal de YouTube de Gusgri, describiendo cómo una oportunidad de trabajo se transformó en una pesadilla cuando fue secuestrado y entrenado como sicario para este grupo liderado por Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”.

Falsas ofertas de empleo del CJNG: un método de captación alarmante

Para los cárteles, la falta de oportunidades laborales en México se ha convertido en un aliado. El CJNG publica anuncios en redes sociales y plataformas de empleo, donde promete trabajos bien pagados y beneficios atractivos para atraer a personas en situaciones económicas complicadas. Pero detrás de estas ofertas se esconde un sistema de manipulación y abuso que atrapa a sus víctimas y las somete a condiciones extremas.

El caso de Luis: de una oferta de trabajo a un entrenamiento forzado

Luis, un joven que buscaba mejorar su situación, fue contactado a través de una supuesta oferta de trabajo de seguridad con un sueldo de 3,000 pesos semanales y transporte pagado. El anuncio, que parecía una oportunidad legítima, lo llevó a un “centro de entrenamiento” del CJNG. A su llegada, Luis y otros reclutas fueron trasladados a zonas rurales de Nayarit, donde la situación se tornó en un entrenamiento militarizado bajo vigilancia extrema, control psicológico y castigos físicos.

Abuso y adoctrinamiento: control total en los centros del CJNG

La estadía de Luis en el centro de entrenamiento fue un ejemplo brutal del control psicológico y físico que ejerce el CJNG sobre sus reclutas. Allí, el joven fue despojado de su identidad: le dieron el apodo de “Tocino”, y se le obligó a obedecer códigos y realizar tareas bajo castigos constantes. 

Desde ejercicios físicos hasta prácticas violentas, los captores manipulaban cada aspecto de la vida de los reclutas, quienes debían pedir permiso hasta para beber agua, manteniéndolos en un estado de sumisión y dependencia.

El entrenamiento en “la escuelita”: preparación para ser sicario

Después de varios días de adoctrinamiento, a Luis y a otros reclutas les informaron que serían llevados a un “campamento especial” o “la escuelita”, donde se les enseñaría el uso de armas y tácticas de combate. 

En ese lugar, el CJNG esperaba que los jóvenes demostraran lealtad absoluta y habilidades, bajo la amenaza de castigos severos o incluso la muerte si no cumplían con las exigencias. Los captores justificaban sus acciones con el argumento de que los sicarios del cártel “protegían al pueblo”, distorsionando así su papel y presentándolo como una supuesta defensa de la comunidad.

El escape de Luis: una oportunidad para huir del CJNG

El cautiverio de Luis duró varios días hasta que, durante un traslado, encontró una oportunidad para escapar. En una parada en una tienda rural, aprovechó un momento de distracción para correr hacia un campo cercano. Luego de horas caminando, llegó a una gasolinera donde pidió ayuda a la policía municipal. Sin embargo, el miedo a represalias lo llevó a mentir sobre su situación. 

Afortunadamente, logró regresar a Guadalajara, aunque, por temor a ser rastreado, él y su familia se vieron obligados a abandonar su hogar y buscar un nuevo comienzo lejos del alcance del cártel.

Consecuencias y el alcance del reclutamiento criminal del CJNG

El caso de Luis no es aislado. Las tácticas del CJNG han evolucionado para aprovechar la situación de vulnerabilidad de jóvenes en México, quienes, atraídos por falsas oportunidades de empleo, terminan en redes de abuso y adoctrinamiento que les quitan toda posibilidad de escape. Este tipo de captación es una amenaza creciente para los jóvenes, quienes representan el objetivo perfecto para un cártel en busca de expandir su influencia y su poder en todo el país.

La respuesta necesaria de las autoridades y plataformas digitales

Las redes sociales y las plataformas de empleo se han convertido en herramientas utilizadas por el crimen organizado, y la respuesta de las autoridades aún es insuficiente. Es urgente que se refuercen los mecanismos de monitoreo y control para impedir que estos anuncios fraudulentos circulen en internet. 

Además, es crucial promover una campaña de concientización pública que alerte a los jóvenes y sus familias sobre los peligros de responder a ofertas de trabajo dudosas en redes sociales.

La historia de Luis ilustra la magnitud de la crisis de seguridad que enfrenta México, donde cárteles como el CJNG explotan la necesidad económica y la desesperación de los jóvenes para reclutarlos y someterlos a condiciones extremas. Para combatir esta amenaza, se requiere un esfuerzo conjunto entre las autoridades, las plataformas digitales y la sociedad, enfocado en proteger a los jóvenes y en asegurar que las redes sociales no se conviertan en terreno fértil para el crimen organizado. 

La vida de quienes caen en estas redes pende de un hilo, y la respuesta oportuna puede hacer la diferencia para evitar que otros vivan la misma tragedia.

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