Cempasúchil en riesgo por lluvias e inundaciones en México
Las flores de cempasúchil, con sus pétalos naranjas intensos, llenan de vida y color los altares y calles de México durante las celebraciones del Día de Muertos. En Xochimilco y otras zonas de la Ciudad de México, los agricultores han cultivado esta planta durante generaciones, manteniendo viva una tradición que conecta a los vivos con sus seres queridos fallecidos. Sin embargo, este año, los productores enfrentan un desafío sin precedentes debido a los impactos del cambio climático.
Agricultores luchan contra la adversidad
Desde julio, los cultivadores de cempasúchil siembran y cuidan con esmero sus plantas, pero las lluvias torrenciales que se prolongaron durante meses y la sequía han arrasado con hasta la mitad de las cosechas. La alcaldesa Clara Brugada indicó que alrededor de 2 millones de plantas estuvieron en riesgo en la capital, mientras que los productores reportan pérdidas que oscilan entre el 30 y el 50 por ciento. Para algunos agricultores, los gastos en fertilizantes e insecticidas han convertido lo que antes eran ganancias en pérdidas, afectando la economía familiar y poniendo en riesgo una tradición centenaria.
El valor cultural y económico del cempasúchil
Más allá de su simbolismo en el Día de Muertos, el cempasúchil representa una fuente de ingresos para miles de familias. Este año, se estima que la venta de flores generará alrededor de 2,7 millones de dólares para los productores mexicanos. Los racimos de caléndula mexicana son vendidos en mercados locales y capitalinos, iluminando altares y caminos con su vibrante color naranja que guía a las almas durante la festividad.
Semillas nativas como esperanza ante el cambio climático
Científicos del gobierno, en el banco de semillas Toxinachcal, trabajan para preservar la diversidad genética de las flores mexicanas. Entre miles de frascos y variantes de plantas nativas, resguardan 20 variedades de cempasúchil que poseen mayor resistencia a inundaciones, sequías y plagas. La bióloga Clara Soto explicó que muchas familias han usado semillas híbridas importadas de Estados Unidos que, aunque de apariencia uniforme y más comercial, carecen de la diversidad genética que protege a la planta frente a eventos climáticos extremos.
El banco de semillas permitirá a los agricultores restaurar sus cultivos con variantes resistentes, preservando la tradición agrícola de generaciones y fortaleciendo la seguridad alimentaria y económica de los productores. Estas semillas nativas pueden adaptarse a distintos climas y resistir insectos, garantizando que la producción de cempasúchil continúe a pesar de los embates del cambio climático.
Impacto social y cultural
La amenaza a las cosechas no solo afecta la economía familiar, sino también la continuidad de una tradición cultural profundamente arraigada en México. Los agricultores temen que la pérdida recurrente de flores nativas pueda modificar la forma en que las familias celebran el Día de Muertos y disminuir la disponibilidad de cempasúchil en los mercados. A medida que la ciudad crece y el clima se vuelve más impredecible, la labor de conservar estas especies se vuelve crucial para la identidad y cultura mexicanas.
Innovación y resiliencia
Mientras los agricultores buscan recuperarse, los programas gubernamentales y la investigación científica ofrecen una luz de esperanza. La combinación de conocimiento ancestral, preservación de semillas nativas y estrategias de manejo sostenible de cultivos permitirá que los cempasúchil sigan siendo un símbolo de vida, memoria y resistencia frente a los cambios ambientales. La tradición, la economía y la cultura mexicana dependen de que estas flores naranjas sigan floreciendo, año tras año, iluminando los altares y recordando que la adaptación y resiliencia son claves frente al cambio climático.
