
Nuevo programa social en CDMX otorgará 8,500 pesos
El Gobierno de la Ciudad de México prepara una nueva estrategia social destinada a un sector históricamente olvidado de la población: los jóvenes mayores de 30 años que están desempleados y tienen dependientes económicos. Inspirado en el esquema federal Jóvenes Construyendo el Futuro, el plan brindará un apoyo mensual de 8 mil 500 pesos durante un año, mientras los beneficiarios reciben capacitación laboral que les permita incorporarse al mercado de trabajo formal.
El anuncio fue realizado por la jefa de Gobierno capitalino, Clara Brugada, durante una gira por el pueblo de Mixquic, en la alcaldía Tláhuac, el pasado 23 de julio. Esta iniciativa forma parte del ambicioso programa Territorios de Paz, enfocado en reconstruir el tejido social en zonas con altos índices de exclusión y violencia.
¿En qué consiste el apoyo y quiénes podrán beneficiarse?
El nuevo programa está diseñado para jóvenes mayores de 30 años, en situación de desempleo, que mantengan hijos, padres u otras personas a su cargo. Al igual que sucedió con Jóvenes Construyendo el Futuro, recibirán un ingreso mensual asegurado, así como acompañamiento y capacitación laboral en empresas, talleres, instituciones públicas o proyectos comunitarios.
El objetivo es claro: romper el círculo de la informalidad, abrir oportunidades reales de inserción y brindar estabilidad económica, mientras se desarrolla una ruta de profesionalización.
Una estrategia pensada para quienes “quedaron fuera del sistema”
Durante la presentación, Clara Brugada enfatizó que existe una brecha social para personas en el rango de 30 a 40 años que no lograron acceso pleno a la educación superior, perdieron su empleo o fueron empujadas a la informalidad.
“No podemos seguir relegando a quienes por su edad ya no califican para becas, pero tampoco han encontrado un espacio digno de trabajo”, expresó la mandataria.
En este sentido, el programa funcionará como una segunda oportunidad para quienes no cumplieron con los requisitos de Jóvenes Construyendo el Futuro, pero siguen enfrentando vulnerabilidad económica.
Vinculación con programas de reinserción y pacificación
El nuevo esquema también fue presentado como una opción para egresados del programa Reconecta con la Paz, que atiende a jóvenes en conflicto con la ley. De acuerdo con Brugada, el reto no se limita a evitar reincidencia, sino garantizar proyectos reales de vida, con opciones laborales, formación técnica y respaldo institucional.
Así, el programa se perfila como una herramienta clave para la reinserción social, dentro de la estrategia de seguridad ciudadana del Gobierno capitalino.
¿Cuándo inicia y cómo será la inscripción?
Aunque aún no se publican las reglas de operación oficiales, el Gobierno de la Ciudad de México adelantó que el registro estará disponible en los próximos meses, con los siguientes requisitos preliminares:
- Tener más de 30 años
- Estar desempleado/a
- Contar con documentos que comprueben dependientes económicos
- Vivir en la Ciudad de México
- No estar inscrito en programas similares federales o locales
Una vez inscritos, los jóvenes seleccionados serán incorporados a centros de trabajo que fungirán como tutores. Se espera que el apoyo mensual de 8,500 pesos comience a entregarse a finales de año, con una cobertura de doce meses.
Impulso económico y prevención del delito en zonas prioritarias
Más allá de su carácter social, el programa juega un papel fundamental en la estrategia de pacificación urbana. Territorios de Paz busca intervenir en zonas donde los factores de exclusión, falta de oportunidades y presencia del crimen organizado generan condiciones de riesgo.
El Gobierno capitalino apuesta a que, con ingresos económicos seguros y capacitación, los jóvenes mayores de 30 años tengan incentivos reales para integrarse a entornos productivos y alejarse de dinámicas violentas.
¿Un nuevo modelo de bienestar en la capital?
Con esta apuesta, la Ciudad de México se coloca a la vanguardia en políticas dirigidas a un grupo demográfico que rara vez figura en la agenda social. Si el programa logra vincular a beneficiarios con empleos permanentes, podría replicarse nacionalmente como una alternativa de bienestar para adultos jóvenes excluidos del mercado laboral.
Por ahora, la expectativa es grande y el reto enorme: convertir una transferencia económica temporal en una plataforma de movilidad social duradera.