Cártel de Sinaloa: Violento ataque a la tumba del hijo de “El Vicentillo”, ¿quién está detrás?

Explosiones, robos y profanación: El ataque a la tumba del hijo de “El Vicentillo” expone la brutal disputa entre “La Mayiza” y “Los Chapitos” del Cártel de Sinaloa.

En medio de la compleja guerra entre las facciones del Cártel de Sinaloa, un episodio de violencia sin precedentes se desató al atacarse la tumba de uno de los hijos de Vicente Zambada Niebla, conocido como “El Vicentillo”.

Este trágico suceso refleja no solo la disputa interna por el control del cártel, sino también una escalofriante escalada de violencia que no parece tener frenos. La profanación de tumbas y el intento de robar un cuerpo han sacudido la región de Sinaloa y generado una serie de reacciones tanto dentro como fuera del mundo criminal.

Los culpables: “La Mayiza” vs. “Los Chapitos”

En los días posteriores al ataque, audios e imágenes que circulaban en redes sociales identificaron a “La Mayiza”, una facción rival de “Los Chapitos”, como responsable de los hechos. De acuerdo con los informes, no solo destruyeron la capilla donde descansaban los restos del menor, sino que también robaron objetos personales, incluyendo juguetes y urnas con cenizas de otros familiares. La situación se tornó más dramática al revelarse que los atacantes habrían intentado llevarse el cuerpo del niño, lo cual fue frustrado por miembros de la facción rival que lograron mover el cadáver a tiempo.

Los enfrentamientos entre estas facciones del Cártel de Sinaloa no son nuevos, pero este ataque marcó un punto de inflexión al involucrar la profanación de tumbas y la muerte de inocentes. La violencia, que parecía no tener límites, ha generado una ola de indignación entre los pobladores de Culiacán.

La venganza: La explosión en el cenotafio de “El Chapo”

El 24 de enero, un nuevo ataque se perpetró, esta vez en el cenotafio de Édgar Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Miembros de la facción de “El Mayito Flaco”, vinculada a “La Mayiza”, reivindicaron el atentado como parte de una venganza por los hechos ocurridos en la tumba de “El Vicentillo”. Según las palabras de los atacantes, esta acción fue una respuesta directa a las profanaciones previas. En sus audios, afirmaban que la violencia no cesaría y que responderían de manera proporcional a los ataques.

Este ciclo de venganza ha demostrado que la guerra por el poder en el Cártel de Sinaloa está afectando no solo a los involucrados en el crimen organizado, sino también a la comunidad civil que vive aterrorizada por estos actos de violencia.

La reacción social y política: Indignación y miedo en Sinaloa

La creciente violencia ha alarmado a la población de Culiacán y otras ciudades de Sinaloa. Los ataques indiscriminados, que han incluido la muerte de menores como los hermanos Gael Antonio y Alexander Sarmiento Ruiz, de 15 y 9 años, quienes fueron asesinados a balazos junto a su padre el 21 de enero, han generado una fuerte indignación social. Cientos de ciudadanos han protestado exigiendo justicia por estos crímenes y pidiendo la renuncia del gobernador.

Además, la falta de una respuesta efectiva por parte de las autoridades ante estos ataques y la impunidad con que operan los cárteles de drogas han agudizado el sentimiento de desconfianza y desesperación entre la población local.

Impacto internacional: Sinaloa en el centro de la atención

A medida que los enfrentamientos entre los cárteles de Sinaloa intensifican la violencia, el mundo ha comenzado a prestar más atención a los sucesos que ocurren en esta región. La noticia de la profanación de tumbas y los enfrentamientos violentos ha trascendido fronteras, poniendo en evidencia la capacidad de los cárteles para ejercer su poder incluso sobre las tumbas de sus rivales.

Esto también ha suscitado preocupaciones sobre cómo los cárteles están manejando sus recursos y cómo la violencia se ha desbordado de las calles para llegar hasta los mausoleos, lugares tradicionalmente sagrados.

Conclusión: Un ciclo de violencia que no parece terminar

El ataque a la tumba del hijo de “El Vicentillo” es solo una de las muchas tragedias que ocurren en Sinaloa, un estado que ha sido testigo de las consecuencias de la guerra entre facciones del Cártel de Sinaloa. La violencia no solo afecta a los criminales, sino que está dejando un rastro de miedo y dolor en las comunidades locales. Mientras tanto, el gobierno de Sinaloa y las autoridades federales siguen sin lograr contener la ola de violencia que sacude la región.

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