¿Qué pasó realmente en el panteón de Bacurimi?
La madrugada del 16 de noviembre, redes sociales se inundaron de rumores sobre un supuesto incendio en el panteón de Bacurimi, en Culiacán, Sinaloa. Se llegó a afirmar que el fuego había afectado la tumba de uno de los hijos de Vicente Zambada Niebla, alias “El Vicentillo”, hijo de Ismael “El Mayo” Zambada, líder del Cártel de Sinaloa.
Sin embargo, las autoridades locales desmintieron rápidamente la existencia de dicho incendio. Gerardo Mérida Sánchez, secretario de Seguridad Pública de Sinaloa, declaró:
“No tenemos ningún reporte, ni alertas activadas. Hasta el momento, no hay indicios de un incendio en esa zona.”
Además, videos publicados en redes sociales por usuarios como @sl0wpain001 mostraron que la tumba supuestamente afectada está intacta, con arreglos florales recientes y sin señales de daño.
Los videos que desmienten el incendio
Testimonios desde el lugar
En los videos difundidos por redes sociales, un usuario muestra la tumba de la familia Zambada, enrejada y en perfecto estado. En una toma, se aprecia un teléfono móvil con la fecha del 17 de noviembre, corroborando que el mausoleo permanecía intacto al día siguiente del supuesto incendio.
“Aquí se respeta a los difuntos. Eso de que la quemaron es mentira,” asegura la voz detrás de las grabaciones.
Contexto de los rumores: violencia simbólica en el narcotráfico
Aunque los reportes sobre el incendio fueron desmentidos, el revuelo que causaron remite a episodios recientes de ataques a tumbas de figuras vinculadas al narcotráfico.
El caso de Dámaso López Núñez
El 31 de julio, el mausoleo de Dámaso López Núñez, alias “El Licenciado”, fue saqueado y destruido con maquinaria pesada en Eldorado, Sinaloa. Este hecho se atribuyó a la facción de Los Chapitos, rivales de La Mayiza, liderada por “El Mayo” Zambada.
Estos actos suelen ser utilizados como mensajes simbólicos en medio de guerras internas en el Cártel de Sinaloa. El supuesto incendio en Bacurimi podría haber sido interpretado como un intento de enviar un mensaje similar, intensificando las tensiones entre los grupos.
¿Quiénes son los hijos de ‘El Vicentillo’?
Según la investigación de Anabel Hernández en El traidor. El diario secreto del hijo del Mayo, Vicente Zambada Niebla tuvo tres hijos con su esposa, Zynthia Borboa Zazueta:
- Vicente Ismael Zambada Borboa, nacido en 1993.
- Jesús Miguel Zambada Borboa, nacido en 1997.
- Un tercer hijo menor, cuyo nombre no ha sido revelado.
Vida bajo protección
En 2012, como parte de un acuerdo con autoridades estadounidenses, la familia fue reubicada en Estados Unidos bajo el programa de protección de testigos. Desde entonces, han mantenido un perfil bajo, lejos de los lujos asociados con su pasado.
¿Qué ocurrió con el hijo fallecido?
Aunque no hay información confirmada, se especula que uno de los hijos de “El Vicentillo” murió en un accidente. Algunas versiones sugieren un accidente de cuatrimoto, mientras otras indican que fue atropellado durante su infancia. Sin embargo, estas versiones permanecen sin corroborar, alimentando los rumores sobre la simbología de un ataque a su tumba.
El simbolismo de los ataques a tumbas en el narcotráfico
La destrucción de mausoleos y tumbas de figuras relacionadas con el crimen organizado no es nueva en México. Estos actos representan mensajes de poder, humillación y control territorial en medio de las disputas internas de los cárteles.
Razones detrás de estos actos:
- Desprestigiar al enemigo: Mostrar que ni siquiera sus muertos están a salvo.
- Control territorial: Probar que un grupo tiene el poder sobre una zona específica.
- Advertencia: Enviar un mensaje directo a aliados o familiares.
Rumores desmentidos, pero tensiones latentes
Aunque el supuesto incendio en el panteón de Bacurimi ha sido desmentido, el contexto detrás de los rumores refleja las tensiones en el Cártel de Sinaloa y la importancia simbólica que estos actos tienen dentro de la cultura del narcotráfico. Las autoridades han negado el incidente, pero el impacto mediático demuestra cómo estos eventos generan narrativas que alimentan el conflicto y la percepción pública.
