Recientemente, una noticia estremecedora ha salido a la luz. Hombres armados, con vehículos blindados, llegaron a varios centros de rehabilitación en Mazatlán, Sinaloa, y ofrecieron un salario tentador de 15 mil pesos mensuales. Este reclutamiento no era para trabajos convencionales, sino para unirse al Cártel de Sinaloa, una de las organizaciones criminales más poderosas de México, en el contexto de una feroz narcoguerra.
La nueva estrategia, que ha conmocionado tanto a la sociedad como a las autoridades, refleja la creciente violencia generada por la fractura interna del Cártel de Sinaloa tras la traición de Los Chapitos. Este artículo profundiza en el análisis de esta nueva forma de captación de fuerza humana, los peligros que implica, y cómo este fenómeno se ha intensificado dentro de la violencia generada por la lucha por el control del narcotráfico.
¿Cómo se lleva a cabo el reclutamiento del Cártel de Sinaloa?
Según los informes de la Fiscalía de Sinaloa, el reclutamiento de personas se lleva a cabo en centros de rehabilitación de la zona. En un caso particular, los reclutadores del Cártel de Sinaloa llegaron al centro de rehabilitación Pertenecer Mazatlán, donde ofrecieron un salario atractivo a los internos. La propuesta era clara: trabajar para la organización criminal como sicarios a cambio de 15,000 pesos al mes. Ante esta oferta, 16 internos decidieron irse con los criminales, aunque extraoficialmente, el número de personas que habrían aceptado el reclutamiento llega a 31.
Este hecho evidencia la desesperación y las vulnerabilidades de las personas en situaciones de rehabilitación, quienes, al estar alejadas de sus entornos familiares y sociales, pueden caer en las manos del crimen organizado. Según declaraciones de las autoridades, este tipo de reclutamiento se realiza de manera voluntaria. Sin embargo, no deja de ser preocupante que se utilicen métodos tan directos y agresivos para captar a personas en situación de vulnerabilidad.
Contexto de la Narcoguerra en Sinaloa
Este reclutamiento se inserta en el contexto de una narcoguerra violenta que estalló después de la detención de Ismael «El Mayo» Zambada y la traición de Los Chapitos. La lucha por el liderazgo del Cártel de Sinaloa se ha intensificado en las últimas semanas, dejando a su paso más de 550 muertos y una creciente cifra de desaparecidos. Este conflicto ha convertido a Sinaloa en uno de los estados más violentos del país, donde la destrucción social y la inseguridad son cada vez más evidentes. En este escenario, el Cártel de Sinaloa recurre a la captación de nuevos reclutas para suplir las bajas en sus filas, principalmente entre los anexados de centros de rehabilitación, quienes están al margen de la sociedad y a menudo carecen de apoyo familiar.
Los Centros de Rehabilitación: Nuevas Víctimas del Crimen Organizado
El Cártel de Sinaloa no es el único grupo criminal que ha recurrido a esta estrategia, pero es uno de los más visibles debido a su poderío y su influencia en el mercado del narcotráfico. De acuerdo con las autoridades locales, los centros de rehabilitación más afectados por estos reclutamientos incluyen Pertenecer Matriz, Abad, CRADH, Pertenecer Mazatlán, y Tú Puedes.
Algunas de las personas reclutadas incluso han confirmado que se fueron voluntariamente, atraídas por la oferta económica, a pesar de que sus familias han expresado su preocupación por la seguridad de sus seres queridos. La Fiscalía de Sinaloa ha iniciado una carpeta de investigación para determinar las responsabilidades y proceder judicialmente contra aquellos involucrados en este delito de privación ilegal de la libertad.
Impacto en la Comunidad y Consecuencias a Largo Plazo
El reclutamiento de personas en anexos tiene un efecto devastador no solo en las víctimas directas, sino también en sus familias y en la sociedad en general. Estos reclutados se convierten en parte de la maquinaria del crimen organizado, perpetuando un ciclo de violencia y muerte que parece no tener fin. Además, este fenómeno alimenta la estigmatización de los centros de rehabilitación y la percepción de que estos lugares, en lugar de ser espacios de sanación, pueden ser focos de criminalidad y manipulación.
Por otro lado, el hecho de que el Cártel de Sinaloa esté captando jóvenes en situación vulnerable refleja una clara estrategia para fortalecer sus filas con personas dispuestas a tomar riesgos en una guerra de narcotráfico que, según las autoridades, se ha salido de control. La crisis de seguridad en Sinaloa es solo un ejemplo de los desafíos que enfrenta México en su lucha contra el crimen organizado.
La Respuesta de las Autoridades: ¿Qué Se Está Haciendo?
La Fiscalía de Sinaloa ha reaccionado ante este fenómeno de reclutamiento con una investigación formal que sigue en curso. Las autoridades han entrevistado a las familias de los internos reclutados, quienes han confirmado que, efectivamente, sus parientes decidieron unirse a los criminales. La Policía de Investigación ha estado trabajando arduamente para ubicar a los desaparecidos y dar con los responsables de este grave delito.Sin embargo, la respuesta de las autoridades enfrenta una fuerte resistencia debido al poder que tiene el Cártel de Sinaloa en la región y a la falta de recursos para enfrentar esta creciente ola de violencia. Por ahora, solo el tiempo dirá si la estrategia del gobierno será suficiente para erradicar este fenómeno y reducir la violencia en Sinaloa.
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