El estado de Chiapas ha sido el epicentro de un nuevo movimiento migratorio que, lejos de detenerse, continúa creciendo en intensidad y complejidad. Dos caravanas recientes, una que partió el 20 de enero y otra el 26, han desafiado la adversidad avanzando por la costa chiapaneca, con el objetivo de llegar a la Ciudad de México y, eventualmente, intentar cruzar a Estados Unidos.
En el camino, los migrantes enfrentan una atmósfera de incertidumbre, generada por las políticas de deportación masiva implementadas en Estados Unidos y las dificultades económicas en sus países de origen.
Historias de vida: migrantes con fe y valentía
Teresa Cristán, una venezolana de 37 años, es un ejemplo del coraje que define a los integrantes de estas caravanas. Perseguida política en su país, Teresa decidió emprender esta travesía en busca de un futuro mejor para su familia. «Yo a Venezuela no vuelvo, si regreso me llevan presa. Por eso voy aquí, quiero algo mejor para mí y para mi familia», relata con determinación mientras camina junto a otros migrantes.
Por su parte, Antony Torres, originario de Cuba, describe su viaje como una apuesta por la vida. «Esto es como la lotería. Si no intentamos, no sabemos qué puede pasar», explica, mientras comparte que las difíciles condiciones en Cuba, como la falta de alimentos y medicinas, lo empujaron a dejar su hogar.
Ayuda humanitaria en medio del éxodo
A pesar de los desafíos, las autoridades locales y organizaciones humanitarias han ofrecido apoyo a los migrantes. En localidades como Escuintla y Mapastepec, se han habilitado puntos de ayuda donde se brindan alimentos, agua y asistencia médica. Además, la Guardia Nacional ha garantizado la seguridad en las carreteras para evitar accidentes durante el paso de las caravanas.
Sin embargo, la incertidumbre persiste. Desde octubre, cuando Claudia Sheinbaum asumió la Presidencia de México, al menos 14 caravanas han intentado salir de Chiapas. Aunque algunas han sido disuadidas con promesas de traslados en autobuses o permisos temporales, muchas otras continúan avanzando con la esperanza de alcanzar un mejor destino.
Migrantes entre la incertidumbre y el sueño americano
El futuro de estas caravanas sigue siendo incierto. Mientras unos ven en México una posibilidad de establecerse y trabajar, otros mantienen viva la esperanza de cruzar a Estados Unidos, a pesar de las deportaciones masivas y las políticas restrictivas.
Este fenómeno no solo refleja la crisis humanitaria que enfrentan los países de origen, sino también el complejo reto migratorio que México debe abordar. Cada paso de estas caravanas es un testimonio de resistencia, esperanza y lucha por un futuro mejor.
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