Campesinos tiran frijol en Zacatecas: protesta por centros de acopio fallidos

Campesinos tiran frijol en Zacatecas: protesta por centros de acopio fallidos
Campesinos tiran frijol en Zacatecas: protesta por centros de acopio fallidos

La imagen se volvió símbolo instantáneo de una desesperación acumulada por meses: campesinos tiran frijol en Zacatecas dentro del Congreso estatal, convertida la sede legislativa en un tapiz negro que narraba, sin palabras, la urgencia que viven miles de familias que dependen del campo. El acto no fue improvisado; fue el último recurso de productores que sienten que el gobierno les cerró las puertas, literalmente y en sentido político.

Todo comenzó semanas atrás, cuando el gobernador David Monreal prometió que el 10 de noviembre se abrirían 52 centros de acopio y se garantizaría un precio de 27 pesos por kilo de frijol. Sin embargo, mientras la cosecha avanzaba, las promesas se quedaron en el aire. Para los agricultores del noroeste zacatecano —Sombrerete, Sain Alto, Río Grande, Miguel Auza, Juan Aldama, Nieves y Fresnillo— la ausencia de centros de acopio se traduce en deudas impagables, costales vacíos y un mercado dominado por intermediarios que compran a precios de miseria.

El origen de la frustración campesina

A finales de octubre, cuando la cosecha de frijol del ciclo primavera–verano estaba en su punto máximo, el gobierno estatal anunció apoyos inmediatos. Costales, acopio, logística. Pero nada de eso llegó. Y cada día que pasa, el frijol pierde valor y los productores pierden esperanza. El campo no espera, la deuda tampoco.

Los grandes acopiadores privados, conocidos como coyotes, aprovecharon el vacío institucional: compran frijol entre 5 y 8 pesos el kilo, muy lejos de los 27 ofrecidos oficialmente. Para un campesino que necesita pagar maquinaria, trilla, transporte y mano de obra, ese precio es prácticamente una condena.

A mitad de esta historia, vuelve la verdad incómoda: campesinos tiran frijol en Zacatecas

La mañana de la protesta, decenas de frijoleros llegaron encabezados por Ramiro Hinojosa, ex dirigente estatal y actual alcalde de Sombrerete con licencia. Ingresaron al vestíbulo del Congreso y, ante el bloqueo de puertas por parte del personal de seguridad, decidieron dejar correr el frijol por el suelo.

Era su manera de decir:
El frijol vale más que esto, y aun así nadie nos escucha.

El frijol negro cubrió el piso del recinto como una metáfora amarga: el fruto del trabajo de todo un año reducido a un acto simbólico para exigir lo más básico, que se cumpla lo prometido.

El Congreso bloqueado y la indignación creciente

Los productores pretendían entrar a la tribuna para hablar directamente a los legisladores. No buscaban confrontación, sino voz. Cuando las puertas fueron cerradas con llave, la indignación se desbordó.

“Esta es la casa del pueblo”, reclamó Hinojosa.
“Nos cierran la puerta a quienes damos de comer a México.”

Su frase resonó no solo en el recinto, sino en todo el estado. Si quienes alimentan a México no pueden ser escuchados, ¿quién sí?

Tres diputados salieron finalmente: Jesús Padilla (Morena), Alfredo Femat (PT) y Pedro Martínez (PAN). Prometieron gestionar la apertura de los centros de acopio. Pero para los productores, las promesas sin fechas ya no significan nada.

El encuentro inesperado con el gobernador

Tras salir del Congreso, los manifestantes se dirigieron al Palacio de Gobierno. En el patio central, interceptaron a David Monreal, que no se esperaba el encuentro. Rodeado, escuchó reclamos directos: necesidad de acopio, precio justo y urgencia económica.

El gobernador prometió dar instrucciones inmediatas para abrir los centros. Los campesinos respondieron con cautela: han escuchado promesas similares antes.

Un grano que sostiene a Zacatecas… y que hoy cae al piso

El frijol no es solo un cultivo en Zacatecas: es identidad, economía y supervivencia. Las familias que lo producen dependen de cada kilogramo. Por eso, que los campesinos tiren frijol en Zacatecas no fue un acto de desperdicio, sino un grito desesperado para que el país mire hacia el campo y entienda que detrás de cada grano hay una historia de resistencia.

La protesta que no debe ignorarse

Este episodio deja claro que la crisis del frijol no es solo económica: es una crisis de confianza, de abandono y de decisiones incumplidas. Mientras los centros de acopio sigan cerrados y el precio siga desplomado, la inconformidad crecerá.

Y al cerrar esta historia, la realidad sigue intacta: campesinos tiran frijol en Zacatecas, y seguirán levantando la voz hasta que su trabajo sea respetado y su futuro garantizado.

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