Campesinos levantan bloqueos carreteros en Pénjamo tras cuatro días de protesta

Campesinos levantan bloqueos carreteros en Pénjamo tras cuatro días de protesta
Campesinos levantan bloqueos carreteros en Pénjamo tras cuatro días de protesta

El amanecer de este viernes trajo calma a las carreteras de Pénjamo, Guanajuato, tras cuatro días de tensión, bloqueos y filas interminables de automóviles. Los campesinos que mantenían cerrados varios tramos federales comenzaron a retirar los obstáculos que habían colocado en señal de protesta por la falta de apoyo al campo.

A las 8:30 de la mañana, la Secretaría de Seguridad y Paz del Estado de Guanajuato confirmó el retiro de tres de los cuatro cierres activos. Los productores rurales se retiraron del dren de alivio, Santa Ana Pacueco y del tramo Irapuato–Zapotlanejo, a la altura de Churipitzeo, en la carretera federal 90, así como del Libramiento Norponiente Pénjamo–Manuel Doblado en la carretera 84-D.

Solo quedó bloqueado el paso en la comunidad de Laguna Larga de Cortés, donde aún persistía un grupo reducido de manifestantes que exigía una reunión directa con las autoridades estatales.

Cuatro días de tensión y reclamos en el corazón agrícola de Guanajuato

Los bloqueos comenzaron el pasado martes, cuando decenas de agricultores y ganaderos locales se organizaron para manifestar su descontento por la reducción en los apoyos agrícolas y el encarecimiento de los insumos. Con tractores, camionetas y lonas, ocuparon distintos puntos estratégicos de las carreteras federales, paralizando parcialmente la circulación hacia estados vecinos.

Durante esos días, los habitantes de Pénjamo y comunidades cercanas tuvieron que modificar sus rutas diarias, mientras transportistas y viajeros permanecían varados por horas. La protesta, aunque pacífica, se convirtió en un recordatorio del abandono que enfrenta el sector rural, especialmente en regiones donde la producción agrícola es el motor económico principal.

Diálogo y promesas de solución

Las negociaciones entre los líderes campesinos y representantes del gobierno estatal se intensificaron durante la noche del jueves. Según fuentes locales, los productores accedieron a liberar la mayoría de los bloqueos tras recibir el compromiso de que la Secretaría de Desarrollo Agroalimentario y Rural revisará las solicitudes de apoyo para el ciclo agrícola 2025.

El gobierno estatal también prometió evaluar la entrega de fertilizantes subsidiados y mejorar los canales de distribución de agua en zonas afectadas por la sequía. Aunque no se firmó un acuerdo formal, los manifestantes consideraron los avances suficientes para suspender temporalmente las movilizaciones.

La vida vuelve a la normalidad, pero el descontento sigue

Con el retiro de los bloqueos, el tráfico comenzó a fluir nuevamente y los transportistas retomaron sus rutas. Sin embargo, los campesinos advirtieron que regresarán a las calles si sus demandas no se cumplen en los próximos meses.

El conflicto en Pénjamo refleja una realidad compartida por miles de productores en México: el reto de sostener la producción agrícola ante el alza de costos, la falta de subsidios y los efectos del cambio climático. En los campos del Bajío, cada cosecha se convierte en una batalla contra la incertidumbre y la indiferencia institucional.

Una lección de resistencia campesina

El movimiento en Pénjamo no solo paralizó carreteras; también abrió un espacio de reflexión sobre la crisis rural. Los productores, más allá del enojo, buscan ser escuchados. En cada cierre levantado, queda la esperanza de que sus voces lleguen hasta las oficinas donde se toman las decisiones que afectan su sustento.

Mientras las carreteras vuelven a llenarse de vida, la historia reciente deja claro que el campo mexicano sigue siendo una fuerza viva que, cuando se organiza, puede detener al país para exigir justicia.

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