Autoridades federales y estatales asestaron un duro golpe al Cártel Arellano Félix con la captura en Tijuana de Pablo Edwin «N», alias «El Flaquito», identificado como uno de los principales generadores de violencia. Simultáneamente, la gobernadora Marina del Pilar anunció una reestructura de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC).
En una acción estratégica que combina la fuerza operativa con la reforma institucional, las autoridades de Baja California han confirmado la detención de Pablo Edwin «N», mejor conocido como «El Flaquito», presunto líder de una célula del Cártel Arellano Félix y señalado como uno de los principales objetivos prioritarios por su rol en la generación de violencia en la región.
La captura, producto de un trabajo coordinado entre instituciones de los tres órdenes de gobierno, fue anunciada casi en paralelo con una importante decisión política: la reestructuración de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC), la principal corporación policial del estado.
La Caída de «El Flaquito»: Un «Golpe de los más Importantes»
La detención de Pablo Edwin «N» fue calificada por la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, como «uno de los golpes más importantes contra el crimen organizado» en la entidad. «El Flaquito» era considerado un objetivo de alto valor, cuya captura se esperaba que tuviera un impacto directo en la disminución de los índices delictivos en Tijuana y sus alrededores.
El operativo para su localización y detención fue resultado de meses de trabajo de inteligencia y de la estrecha colaboración entre la FESC, el Ejército Mexicano, la Marina y la Fiscalía General de la República. La captura se suma a otros golpes recientes, como el decomiso de más de 800 kilogramos de metanfetamina en Tijuana, lo que demuestra una ofensiva sostenida contra las estructuras criminales.
Reestructuración de la FESC: Una Señal Política
El anuncio de la reestructuración de la FESC, realizado por la gobernadora durante una sesión de la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz y la Seguridad, no parece ser una coincidencia. La presentación de esta reforma institucional al mismo tiempo que se informa de una captura de alto perfil es una jugada política calculada para proyectar una imagen de fortaleza, control y acción decidida.
La reestructuración, cuyos detalles específicos aún se están definiendo, busca fortalecer las capacidades de la policía estatal, mejorar sus protocolos de actuación y depurar la corporación para garantizar que sus elementos actúen con lealtad y eficacia. Este movimiento permite al gobierno estatal capitalizar el éxito operativo de la captura de «El Flaquito» para validar y dar credibilidad a sus planes de reforma en materia de seguridad.
«La Gobernadora subrayó la importancia de mantener la coordinación entre instituciones para ofrecer paz y justicia a las y los bajacalifornianos», se informó en un comunicado oficial, enmarcando tanto la captura como la reforma dentro de una estrategia integral.
El Reto: Evitar el «Efecto Cucaracha» y la Violencia
Si bien la captura de un líder criminal es un éxito innegable, las autoridades enfrentan ahora el desafío de contener las posibles consecuencias. La neutralización de una figura como «El Flaquito» crea un vacío de poder que puede desatar una lucha violenta por el control de las plazas entre facciones rivales o dentro de la misma organización.
Por ello, las autoridades han aumentado la presencia de seguridad en Tijuana y otras zonas estratégicas, buscando anticiparse a cualquier repunte de la violencia. La eficacia de la nueva y reestructurada FESC se pondrá a prueba en su capacidad para mantener la paz en este delicado periodo de transición en el mapa delictivo de la región.
