En México, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer que las llamadas líneas de pobreza —los montos que determinan si los ingresos alcanzan para cubrir las necesidades mínimas— tuvieron un incremento en agosto de 2025. Estos valores, que se ajustan cada mes según la inflación y el comportamiento de los precios, muestran que vivir en el país resulta cada vez más caro.
De acuerdo con la actualización, una persona que vive en el campo necesita al menos 1,850 pesos mensuales para únicamente alimentarse, mientras que en la ciudad se requieren 2,452 pesos. Si además de la comida se consideran otros gastos básicos como ropa, transporte, educación, vivienda o salud, la cifra se eleva a 3,394 pesos en zonas rurales y a 4,722 pesos en zonas urbanas. Esto significa que una familia de cuatro integrantes que vive en una ciudad necesita cerca de 18,800 pesos al mes para no ser considerada pobre por ingresos.
Los aumentos se explican por la inflación, que en agosto de 2025 fue de 3.6 por ciento anual. El costo de la canasta alimentaria, que sirve de base para calcular la línea de pobreza extrema, creció 2.8 por ciento en el ámbito rural y 4.1 por ciento en el urbano. Productos como el bistec de res, la carne molida, la leche y las comidas fuera de casa fueron los que más empujaron los precios. Para dar un ejemplo, una comida que antes costaba 100 pesos ahora se paga en promedio en 108, una diferencia que al repetirse varias veces al mes representa una carga económica para las familias.
En el caso de la canasta no alimentaria, que incluye servicios y productos indispensables, los incrementos más notorios se registraron en rubros de educación, cultura, recreación y cuidados personales. Estos gastos, aunque parecen pequeños, terminan impactando de forma importante en la economía de los hogares.
Las líneas de pobreza son un referente fundamental para medir la pobreza en México. Si los ingresos de una persona o una familia no alcanzan estos niveles, significa que no pueden cubrir lo mínimo indispensable para vivir con dignidad. Con la actualización de agosto de 2025, la realidad confirma que los ingresos deben crecer al mismo ritmo que los precios para que las familias no se vean rebasadas por el costo de la vida.
