Steve Buscemi es conocido por sus memorables actuaciones en películas como ‘Reservoir Dogs’ y series como ‘Los Soprano’ y ‘Boardwalk Empire’. Sin embargo, antes de convertirse en una de las figuras más carismáticas de Hollywood, tuvo una vida muy distinta: fue bombero en Nueva York.
Buscemi ingresó al cuerpo de bomberos de la ciudad en 1976, cuando cumplió 18 años. Durante casi una década trabajó en el Engine Company 55, en el corazón de Manhattan, antes de decidir perseguir su sueño en la actuación. Aunque su carrera dio un giro radical, nunca se desligó del todo de esa primera vocación.
Trabajó como bombero en el atentado del 11 de septiembre de 2001
El 11 de septiembre de 2001, los atentados contra las Torres Gemelas sacudieron al mundo y a su ciudad natal. Buscemi intentó contactar a sus antiguos compañeros sin éxito y decidió acudir directamente a la zona cero.
En declaraciones posteriores al pódcast WTF de Marc Maron, recordó:
“Les pregunté si me podía unir a ellos y me miraron de forma extraña al principio, pero estuve trabajando con ellos durante todo el día”.
Buscemi pasó cinco días consecutivos colaborando en las labores de rescate y remoción de escombros, hombro a hombro con los bomberos, médicos y cuerpos de seguridad.

Aunque afortunadamente no desarrolló enfermedades físicas derivadas de su presencia en la zona cero, sí admitió haber sufrido estrés postraumático.
“Solo estuve cinco días, pero cuando intenté retomar mi vida, se me hizo muy difícil. Hay veces que hablo del tema y mi cabeza vuela directamente allí”, confesó.
El recuerdo de los caídos del 11S
Durante los ataques murieron 343 bomberos y paramédicos, y con el paso de los años otros 341 bomberos, paramédicos y civiles fallecieron por enfermedades relacionadas con la exposición en la zona cero. La participación de Buscemi, aunque discreta, se convirtió en un símbolo del compromiso y solidaridad que marcó a toda una generación de neoyorquinos.
Hoy, Steve Buscemi sigue brillando en la industria cinematográfica, pero también es recordado como aquel actor que nunca olvidó sus raíces y que, cuando el mundo se detuvo, volvió a ponerse el casco y el uniforme para ayudar.