La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) autorizó la construcción del proyecto turístico “Moxché Club & Resort”, que se desarrollará en Playa del Carmen, dentro del corredor de la carretera federal 307, a la altura del kilómetro 294.
El proyecto contempla la edificación de un complejo hotelero de gran escala en una superficie de aproximadamente 12.5 hectáreas, dentro del desarrollo Grand Coral Riviera Maya.
De acuerdo con el resolutivo ambiental, el resort incluirá 926 habitaciones hoteleras, distribuidas en edificios de hasta cuatro niveles, además de áreas comunes, albercas, lago artificial, vialidades internas y espacios recreativos para los visitantes.
También se proyecta la construcción de un edificio principal, motor lobby, estacionamientos y zonas de servicios, así como áreas exteriores como andadores, asoleaderos y un malecón.
Vida útil de 50 años
El desarrollo se edificará en etapas, con un periodo estimado de construcción de ocho años, mientras que su operación está prevista a largo plazo, con una vida útil de al menos 50 años.
En términos ambientales, el predio ya presenta un alto nivel de transformación previa, ya que gran parte de la vegetación original fue removida años atrás, por lo que actualmente se encuentra en una zona urbana con uso de suelo turístico-residencial.
El proyecto no se ubica dentro de un Área Natural Protegida, aunque en sus alrededores se reporta la presencia de vegetación costera, por lo que el promovente deberá implementar medidas de cuidado ambiental.
El desarrollo se suma a la expansión turística de Playa del Carmen, una de las zonas con mayor crecimiento en la Riviera Maya, impulsada por la demanda de hospedaje y servicios para visitantes nacionales e internacionales.
Afectaciones ambientales
De acuerdo con la Manifestación de Impacto Ambiental, durante las etapas de preparación del sitio y construcción se prevén afectaciones principalmente en el suelo, el aire y la hidrología, derivadas del movimiento de maquinaria, generación de residuos y consumo de agua. También se reconoce que la fauna es escasa en el predio debido a la pérdida previa de hábitat, por lo que los impactos se concentran en un entorno ya urbanizado.
En la etapa de operación, el mayor impacto estará relacionado con el uso intensivo de recursos, como agua potable y energía, así como la generación de aguas residuales y residuos sólidos. No obstante, el proyecto contempla áreas de conservación y espacios verdes, además de sistemas como plantas de tratamiento y filtración, con el objetivo de mitigar efectos ambientales y mantener el atractivo turístico de la zona.
