El asesinato de Uriel Villegas Ortiz, juez federal, y su esposa Verónica Barajas en junio de 2020 marcó un oscuro episodio en la lucha contra el narcotráfico en México. En ese contexto, una grabación analizada por el gabinete de seguridad del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador reveló una amenaza inminente: un atentado planeado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Este tipo de amenazas, junto con la posterior emboscada al entonces secretario de Seguridad de la Ciudad de México, Omar García Harfuch, desnudaron una de las realidades más crudas de la seguridad nacional: los cárteles no solo desafían a las instituciones, sino que buscan desestabilizar los pilares del gobierno.
El ataque a García Harfuch: un golpe directo al Estado
El 26 de junio de 2020, García Harfuch sobrevivió a un atentado perpetrado con armas de alto calibre en Paseo de la Reforma. Aunque su escolta reforzada logró salvarlo, el ataque dejó tres muertos y expuso la ferocidad del CJNG. Este evento, más que una agresión personal, simbolizó un desafío directo al Estado mexicano.
Las investigaciones llevaron a la captura de 20 personas involucradas, y algunas ya han sido sentenciadas. Sin embargo, el conflicto no terminó ahí: amenazas y ataques contra colaboradores cercanos de Harfuch han continuado, como el asesinato del comisario Milton Morales en Coacalco y la emboscada al agente Halexy Guadalupe V. en Sinaloa.
La reacción del gobierno: ¿estrategia suficiente?
El gobierno ha intensificado acciones contra el crimen organizado, como la incautación de más de una tonelada de fentanilo en Sinaloa y operativos en puntos clave del país. Sin embargo, los cárteles han respondido con una brutalidad que obliga a cuestionar si la estrategia es suficiente o si requiere ajustes estructurales.
Por ejemplo, mientras el nuevo enfoque promete menos “abrazos” y más “balazos”, el riesgo de escalar la violencia parece un costo inevitable. Además, la presión internacional, como las amenazas de intervención militar por parte de Estados Unidos, añade un nivel de complejidad que el gobierno debe gestionar con cuidado.
Mensajes del narco: señales de un cambio peligroso
Los ataques sistemáticos contra García Harfuch y sus colaboradores sugieren que los cárteles están enviando mensajes claros: la intensificación de la lucha contra ellos no quedará sin respuesta. Sin embargo, esta “bestia herida” puede ser aún más peligrosa.
Por otro lado, las recientes acciones del gobierno federal sugieren que el nuevo gabinete de seguridad, encabezado por Claudia Sheinbaum, está dispuesto a redoblar esfuerzos en su estrategia de seguridad. La reunión de Sheinbaum en Sinaloa esta semana podría indicar una mayor coordinación en estados clave para la lucha contra el narcotráfico.
El atentado contra Omar García Harfuch marcó un antes y un después en la estrategia de seguridad en México. Más que un ataque a un funcionario, fue un mensaje contundente del crimen organizado al Estado mexicano. El reto ahora no solo es contener estas amenazas, sino demostrar que las instituciones son capaces de prevalecer frente a los cárteles.
Con una estrategia aún en evolución, México enfrenta un dilema crucial: rediseñar la seguridad nacional para abordar las amenazas modernas sin escalar una guerra que podría desbordarse.
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