Aunque suele asociarse con personas adultas mayores, la artritis reumatoide también puede aparecer en la infancia y se está convirtiendo en una enfermedad que cada vez afecta a una población más joven.
En México, cada año se diagnostican cientos de casos de artritis idiopática juvenil, la cual consiste en una enfermedad inflamatoria que afecta las articulaciones de niñas y niños entre los 12 y 16 años, y que puede alterar de forma permanente su movilidad y desarrollo si no se detecta a tiempo.
La reumatóloga Arcelia Solórzano explica que este padecimiento es una de las formas más comunes de artritis en menores, pero también una de las más difíciles de identificar debido al estilo de vida que tiene un niño en esta etapa de su vida.
“En muchos casos los síntomas comienzan de manera leve como una rigidez matutina, inflamación en las rodillas, dificultad o dolor para mover los dedos. Los padres piensan que se trata de un golpe o de cansancio por la actividad física, aunque también se asocia a la etapa del crecimiento, pero cuando llegan al especialista y se detecta la enfermedad, es porque ya hay daño articular”, explicó.
De acuerdo con la especialista, la artritis juvenil no tiene una causa única, ya que puede ser consecuencia de diferentes factores. Sin embargo, uno de los más comunes en estos casos, se ve relacionada con la historia familiar de los pacientes.
“Es una enfermedad autoinmune, es decir, el cuerpo se confunde y ataca sus propias articulaciones. No es hereditaria de manera directa, pero sí puede existir una predisposición genética, especialmente cuando hay antecedentes familiares de enfermedades autoinmunes”, comentó.
Limitaciones de Salud Pública para el diagnóstico
En México, los servicios públicos de salud tienen una gran limitación para el diagnóstico oportuno de esta enfermedad, no solo en materia de insumos o equipo especializado, sino que también en la preparación del mismo personal de salud.
“Tenemos pocos reumatólogos pediátricos, y muchas veces los niños pasan meses entre consultas generales sin recibir un diagnóstico claro porque no se ve más allá de los síntomas que ya hablamos. Ese retraso puede significar pérdida de movilidad, deformaciones o dolor crónico que les acompañará toda la vida”, advierte.
La especialista comenta que los casos más severos pueden comprometer no solo las articulaciones, sino también los ojos, el corazón o los pulmones.
“He tenido pacientes de 13 o 14 años que ya presentan inflamación ocular o dolor torácico por la afectación sistémica. Es muy importante no minimizar los síntomas, por eso insistimos tanto en que los padres busquen atención médica cuando noten rigidez, dolor persistente o inflamación sin causa aparente”.
Una vida activa pese al diagnóstico
La especialista aclaró que un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado pueden cambiar por completo el pronóstico de los menores, dándoles la oportunidad de tener una vida como cualquier otro niño sin la enfermedad.
“Con medicamentos biológicos y terapia física constante, los niños pueden llevar una vida prácticamente normal. El objetivo es controlar la inflamación y evitar que el daño avance.
“Los adolescentes con artritis suelen sentirse distintos o limitados. Es importante que entiendan que la enfermedad no los define, y que con acompañamiento y disciplina pueden cumplir cualquier meta, incluso practicar deportes adaptados o bailar”, comenta.
¿Cómo identificar la artritis juvenil?
- Dolor o rigidez al despertar, especialmente en rodillas, muñecas o dedos
- Inflamación visible en una o más articulaciones
- Cansancio o fiebre sin causa aparente
- Dificultad para mover las extremidades o cojera inexplicable
- Dolor ocular o sensibilidad a la luz
Factores de riesgo
- Predisposición genética o antecedentes familiares de enfermedades autoinmunes
- Infecciones virales que pueden detonar la respuesta inmunológica anormal
- Factores ambientales, como el estrés
- Exposición prolongada a agentes irritantes como tabaco
- Desequilibrios hormonales durante la adolescencia
Consecuencias de un diagnóstico tardío
- Daño articular irreversible
- Deformaciones óseas en manos, rodillas o tobillos
- Dolor crónico y limitación para realizar actividades cotidianas
- Afectación en órganos como ojos, corazón o pulmones.
Recomendaciones
- Acudir al médico ante cualquier inflamación o rigidez persistente
- No automedicar ni minimizar el dolor articular en menores
- Seguir los tratamientos indicados por el reumatólogo, incluso en periodos sin síntomas
- Fomentar la actividad física adaptada y el apoyo emocional
- Mantener controles médicos regulares para ajustar el tratamiento
