Lo que parecía un simple resfriado terminó por convertirse en una carrera contra el tiempo para la familia de Emiliano, de 11 meses de edad. Al cumplir los ocho días con síntomas como congestión nasal, estornudos y un poco de tos, su madre notó que algo no andaba bien y es que la tos no solo persistía, sino que se volvía más intensa y constante.
En cuestión de días, Emiliano empezó a presentar cuadros de tos más violentos, seguidos de un silbido similar al cacareo de un gallo al intentar tomar aire. Su pecho subía y bajaba con dificultad.
“Durante los episodios más severos, sus labios comenzaban a ponerse azules como si se estuviera asfixiando. En más de una ocasión, la tos lo hacía vomitar con fuerza, llenando su pañal de flemas espesas”, dijo su madre Abigail Lozano.
Al llevarlo al hospital, los médicos que lo atendieron inicialmente lo trataron como un caso de bronquitis o laringitis. Lo nebulizaron y le recetaron medicamentos para aliviar los síntomas, pero nada parecía funcionar.
“Seguía con la tos y se seguía poniendo azul, sí nos asustaba porque por más que intentaba tomar aire, no podía. Le soplamos en la frente y le sobábamos el pecho, pero no funcionaba, en algunas ocasiones como que se desmayaba y eso le ayudaba a tomar aire de nuevo”, comentó su mamá.
Fue hasta después de múltiples visitas y un deterioro notable en su estado general, que un especialista sospechó el diagnóstico de tos ferina, por lo que se inició inmediatamente el tratamiento. Hoy, Emiliano es un sobreviviente de los cuadros infecciosos de la tos ferina que han ganado terreno en el país.
Se disparan los casos en la península
La tos ferina se mantiene como una de las principales enfermedades prevenibles por vacunación que ha registrado un aumento de contagios en el país y particularmente en la península de Yucatán. Con una decena de contagios en los últimos meses, esta enfermedad mantiene en alerta a las autoridades de salud estatales y municipales para su contención.
Del 1 de enero hasta el 11 de junio, la Secretaría de Salud del Gobierno Federal ha confirmado la presencia de 62 casos activos en los tres estados de la península, de los cuales 29 corresponden a Yucatán, 21 a Campeche y 12 a Quintana Roo.
En comparación a los datos reportados durante el mismo periodo de 2024, cuando la península acumuló solo cuatro casos, el panorama actual de la tos ferina indica un incremento del 1,140 por ciento.
Los casos reportados en cada entidad corresponden a menores de un año, a quienes se les tomó una muestra nasofaríngea (similar a la utilizada para detectar COVID-19). Dichas muestras fueron enviadas al Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE), donde, tras su análisis, se confirmaron los resultados positivos en un plazo de 48 horas.
Pero este efecto no es exclusivo de la península, pues a nivel nacional esta enfermedad ha ganado terreno registrando un total de 1,195 casos con presencia en los 31 estados de la República. En 2024, México registró 154 casos de tos ferina, esto representa un aumento del 675 por ciento en relación a las cifras actuales.
De acuerdo con el informe de salud, la Ciudad de México (124), Chihuahua (117), Nuevo León (113), Aguascalientes (99), Estado de México (76) y Coahuila (66) son lasentidades que lideran en número de casos de tos ferina diagnosticados en el país.
‘UNA ENFERMEDAD QUE PUEDE ARRUINARTE 100 DÍAS’
De acuerdo con el infectólogo Alejandro Macías, el repunte de casos de tos ferina en distintas entidades del país ha sido consecuencia de la caída en las coberturas de vacunación durante la pandemia por covid-19.
“En todo el mundo está resurgiendo la tos ferina y México no es la excepción. Estamos hablando de una enfermedad que es altamente contagiosa y puede tener efectos severos tanto en menores de edad como en adultos.
“La conocemos como la ‘tos de los 100 días’, ¿por qué es eso?, porque te puede arruinar 100 días de tu vida. Es una enfermedad que no responde prácticamente a nada, que puede llegar a fracturar costillas por la intensidad de los ataques de tos”, explicó.
Macías destacó que, aunque el mayor riesgo lo enfrentan los menores de un año que no han completado su esquema de vacunación, también los adolescentes y adultos pueden enfermar gravemente. “En los niños puede ser una situación muy grave, incluso poner en peligro la vida si no se atiende como debe de ser por el personal médico”, comentó.
Por otro lado, explicó que la vacuna hexavalente se administra a los 2, 4 y 6 meses de edad con un refuerzo posterior para prevenir casos graves en la infancia. Sin embargo, en adolescentes y adultos la protección de la vacuna disminuye con el tiempo, por lo que es recomendable aplicar refuerzos.
“Conviene vacunarse al menos cada cinco o diez años con la vacuna TDAP. Es una buena vacuna porque te puede evitar una enfermedad que te va a poner mal. Esta inmunización está disponible en clínicas de vacunación para adultos y farmacias privadas”, dijo.
¿POR QUÉ SE LLAMA ‘TOS FERINA’?
La tos ferina recibe ese nombre por el sonido característico que produce la persona al toser, especialmente en la fase paroxística de la enfermedad. La palabra «ferina» proviene del latín «ferinus», que significa salvaje o feroz, y se refiere a la violencia y fuerza de los ataques de tos que provoca esta enfermedad.
Durante los accesos de tos, que suelen ser muy intensos y repetitivos, es común que al final de cada episodio el paciente —especialmente los niños— emita un sonido agudo al inhalar, similar a un graznido o «gallo», que recuerda a un rugido o jadeo, de ahí la asociación con algo “feroz”.
En inglés, la enfermedad se llama whooping cough, haciendo referencia al mismo sonido («whoop») que acompaña la inhalación después del ataque de tos. La tos ferina es causada por la bacteria Bordetella pertussis y es altamente contagiosa, especialmente peligrosa en bebés y personas no vacunadas.
Síntomas de la tos ferina
- Ataques de tos seca e intensa
- Dificultad para respirar
- Vómito posterior a la tos
- Sonido agudo al inhalar
- Fatiga y malestar general
- Tonalidad azul en labios durante un cuadro de tos
Atentos a estas recomendaciones
- Vacunar a infantes con el esquema completo
- Aplicar refuerzos en adolescentes y adultos cada 5 a 10 años
- Evitar el contacto con personas enfermas
- Lavado frecuente de manos
- Uso de cubrebocas en caso de síntomas respiratorios
- Consultar al médico ante cuadros de tos persistente
