El aeropuerto de Cancún vuelve a demostrar su peso en la aviación mexicana. Aun cuando el país vive un año de crecimiento casi generalizado en el tráfico aéreo, la ciudad mantiene su posición como la segunda terminal más importante de México, con 24.3 millones de pasajeros transportados entre enero y octubre. La cifra, impresionante en cualquier estándar, confirma la fuerza turística del destino más internacional del país.
Sin embargo, este liderazgo llega acompañado de una señal que preocupa al sector, pues Cancún fue uno de los dos aeropuertos del Top 10 que registró un retroceso frente al año anterior. La disminución fue de 3.8%, un contraste notable con el dinamismo nacional y con el repunte de otras terminales que, aun con menor tamaño, avanzaron con fuerza. El otro aeropuerto que registró una disminución de pasajeros fue el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, con -2.2%.
Mientras el aeropuerto de Monterrey creció 17.6% y el de Mérida avanzó 5.4%, Cancún vivió una leve desaceleración que abre preguntas sobre el comportamiento del turismo internacional, los cambios en las rutas aéreas globales y la entrada de nuevos competidores en el Caribe. La caída no altera su posición estratégica, pero sí enciende luces en un destino acostumbrado a liderar todos los indicadores.
Aeropuerto de Cancún: Una terminal de altísima importancia

Aun así, lo que sucede en Cancún sigue siendo determinante para el país. De acuerdo con los datos aeronáuticos, esta terminal concentra por sí sola más de un tercio del tráfico turístico que sostiene a México como una potencia regional. Su rol es tan grande que, incluso con la baja, continúa muy por encima de Guadalajara, Monterrey, Tijuana y Los Cabos, que completan la lista de aeropuertos más concurridos.
La ciudad ha construido una infraestructura aérea que soporta temporadas altas, crisis, reacomodos postpandemia y cambios en las preferencias del viajero internacional. Cancún resiste y, en ese proceso, sigue alimentando la economía de un país donde el turismo genera hasta 547,800 empleos y aporta 19,500 millones de dólares al PIB, según estimaciones del sector.
Pero el retroceso obliga a analizar nuevas rutas, estrategias de conectividad y el comportamiento del mercado estadounidense y canadiense, que tradicionalmente sostienen la mayor parte de los vuelos hacia Quintana Roo. La competencia con otros destinos caribeños, como Punta Cana, se ha intensificado, lo que exige mejorar la experiencia del viajero, diversificar mercados y fortalecer la promoción internacional.
A pesar de los retos, la terminal aérea sigue siendo la gran puerta de entrada al Caribe mexicano, una infraestructura sin la cual sería imposible entender el crecimiento turístico del país.