La Cuaresma no es sólo una tradición religiosa marcada por el calendario. Es, sobre todo, una invitación a detenernos. En medio del ruido, las prisas y las preocupaciones cotidianas, estos 40 días se convierten en una oportunidad para reflexionar, corregir el rumbo y fortalecer aquello que realmente importa: la fe, la familia y la conciencia social.
Desde el Miércoles de Ceniza hasta el inicio de la Semana Santa, millones de personas viven este periodo con ayuno, oración y actos de caridad. La Cuaresma puede transformarse en una experiencia profunda si la asumimos con intención. El sacerdote Fernando Nájera nos compartesiete acciones que pueden darle un verdadero sentido a este tiempo.
1. HACER UNA PAUSA REAL EN NUESTRA VIDA
Tomarse unos minutos al día para reflexionar, sin celular, sin televisión, sin distracciones, puede marcar una diferencia enorme. No se trata de hacer algo extraordinario, sino de crear un espacio de silencio donde podamos preguntarnos ¿cómo estoy viviendo?, ¿qué necesito cambiar?, ¿qué estoy dejando pendiente?
2. PRACTICAR EL AYUNO
El ayuno no es sólo dejar de comer carne ciertos días. Es aprender a renunciar voluntariamente a algo que nos gusta para fortalecer la voluntad. Puede ser reducir el tiempo en redes sociales, evitar comentarios negativos, moderar compras innecesarias o dejar hábitos que nos restan paz. El verdadero ayuno es interior.
3. RECONCILIARNOS CON ALGUIEN
A veces cargamos resentimientos que pesan más de lo que imaginamos. Una llamada, un mensaje o una conversación sincera pueden sanar heridas antiguas. No siempre es fácil dar el primer paso, pero hacerlo libera.
4. SER MÁS SOLIDARIOS
Uno de los pilares de este tiempo es la caridad. Y no hablamos únicamente de dinero. La solidaridad también se expresa en tiempo, escucha y acompañamiento. Visitar a un familiar que está solo, llevar alimentos a quien lo necesita o simplemente estar disponibles para alguien que atraviesa un momento difícil son gestos que transforman tanto al que recibe como al que da.
5. MÁS ORACIÓN Y MÁS VIDA ESPIRITUAL
Para quienes viven la fe cristiana, la Cuaresma es una invitación a profundizar la relación con Dios. Leer un pasaje del Evangelio cada día, participar en actividades parroquiales o dedicar unos minutos a la oración personal puede renovar el ánimo. Este tiempo puede ser una oportunidad para meditar y conectar con valores universales como la compasión y la gratitud.
6. REVISAR NUESTROS HÁBITOS DE CONSUMO
La Cuaresma también puede convertirse en un ejercicio de conciencia social. ¿Compramos por necesidad o por impulso? ¿Desperdiciamos alimentos? ¿Cuidamos el medio ambiente? Reducir el consumo innecesario, aprovechar mejor los recursos y adoptar pequeñas acciones ecológicas son formas concretas de vivir este tiempo con responsabilidad. Cada decisión cuenta.
7. PREPARARNOS PARA LA PASCUA
La Cuaresma es un camino hacia la renovación que culmina en la alegría de la Pascua. Es un proceso que invita a dejar atrás lo que nos limita para abrirnos a una vida más plena. Mirar estos 40 días como una preparación nos ayuda a vivirlos con esperanza. No se trata de sacrificios vacíos, sino de un entrenamiento del corazón.
