Conseguir el primer empleo continúa siendo uno de los mayores desafíos para miles de jóvenes mexicanos.
Cada año egresan de preparatorias, universidades y centros de capacitación con la esperanza de incorporarse rápidamente al mercado laboral, pero la realidad suele ser distinta. En muchos casos, la falta de experiencia se convierte en una barrera difícil de superar y prolonga durante semanas o incluso meses la búsqueda de una oportunidad.
La más reciente Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), elaborada por el Inegi, con datos de julio de 2026, confirma esa situación. Aunque la tasa nacional de desempleo fue de apenas 2.9%, una de las más bajas de los últimos años, el problema sigue golpeando con mayor fuerza a la población joven.
Del total de personas sin trabajo en el país, 33.8% tiene entre 15 y 24 años, es decir, uno de cada tres desempleados pertenece a este grupo de edad. Las cifras muestran que en julio de este año 612 mil 390 jóvenes de entre 15 y 24 años buscaban empleo sin éxito. Además, el número aumentó en 36 mil 347 personas respecto al mismo mes de 2025.
La situación resulta todavía más relevante cuando se observa el panorama completo. El grupo de 25 a 44 años concentra la mayor cantidad absoluta de personas desempleadas, con 46.9% del total. Sin embargo, al sumar ambos grupos se observa que más de ocho de cada diez desempleados en México tienen entre 15 y 44 años, es decir, se encuentran en plena edad productiva.
El boletín del Inegi no ofrece un desglose específico para las personas de 25 a 29 años, por lo que no es posible conocer cuántas de ellas se encuentran desempleadas de manera independiente. Cabe recordar que 29 años es la edad límite en la que una persona se considera joven.
Buscan y no encuentran
Para muchos jóvenes, la búsqueda del primer empleo se convierte en un círculo difícil de romper. “He enviado mi currículum a más de 20 empresas y casi todas me responden que necesitan experiencia. Pero ¿cómo voy a tener experiencia si nadie me da la oportunidad?”, cuenta Diego, de 23 años, recién egresado de Ingeniería Industrial y actualmente en busca de trabajo.
Algo similar vive Andrea, de 22 años, que acaba de egresar de la Licenciatura en Administración. “Pensé que encontrar trabajo sería cuestión de semanas, que iba a ser algo rápido, pero ya llevo varios mucho tiempo buscando, incluso desde antes de acabar la carrera. A veces las vacantes ofrecen salarios muy bajos o jornadas muy largas. Otras veces simplemente nunca llaman, nomás te dicen el clásico ‘nosotros de llamamos’”, relata.
PANORAMA NACIONAL DEL DESEMPLEO
Mientras tanto, el mercado laboral mexicano presenta señales encontradas. Por un lado, la población económicamente activa alcanzó 62.6 millones de personas, apenas 34 mil más que un año antes. Por otro, la población ocupada prácticamente permaneció sin cambios, al ubicarse en 60.8 millones de personas, mientras que la población desempleada aumentó hasta 1.8 millones. Esto significa que el crecimiento del empleo ha sido insuficiente para absorber completamente a quienes buscan incorporarse al mercado laboral.
La tasa nacional de desocupación pasó de 2.8% a 2.9% entre julio de 2025 y julio de 2026. Aunque el incremento fue apenas de una décima de punto porcentual, representa 79 mil personas más sin empleo en comparación con el año anterior. En otras palabras, el desempleo sigue siendo relativamente bajo en términos estadísticos, pero detrás de ese indicador existen cientos de miles de historias de personas que continúan buscando una oportunidad laboral.
Otro dato que ayuda a comprender el panorama es que 43.7% de las personas desempleadas llevaba un mes o menos buscando trabajo, mientras que 33.1% tenía entre uno y tres meses sin conseguir empleo. Esto indica que para una parte importante de la población la búsqueda laboral puede prolongarse durante varios meses antes de encontrar una vacante.
El estudio también muestra que no basta con tener empleo para hablar de un mercado laboral saludable. En julio de 2026 había 4 millones de personas subocupadas, es decir, trabajadores que necesitaban laborar más horas para obtener mayores ingresos. Esta cifra equivale al 6.7% de la población ocupada, aunque representa una mejora respecto al 7.3% registrado un año antes.
Análisis por sectores
Los sectores económicos también registraron movimientos importantes durante el último año. La construcción fue la actividad que más empleos generó, con 523 mil trabajadores adicionales, seguida por los servicios diversos. En contraste, la agricultura perdió 279 mil empleos, mientras que también disminuyó la ocupación en los servicios profesionales, financieros y corporativos, así como en los servicios sociales.
En conjunto, las cifras muestran un mercado laboral que mantiene indicadores relativamente estables, pero que sigue presentando desafíos importantes para quienes intentan incorporarse por primera vez.
Detrás de una tasa nacional de desempleo inferior al 3% existen más de 600 mil jóvenes de entre 15 y 24 años que continúan buscando una oportunidad para comenzar su vida laboral.
Para ellos, conseguir el primer empleo no representa únicamente un ingreso económico, sino el punto de partida para construir una carrera profesional, adquirir experiencia y abrir la puerta a mejores oportunidades en el futuro.
SI NO HAY EMPLEO… LA INFORMALIDAD
Conseguir un empleo tampoco garantiza acceder a prestaciones, seguridad social o estabilidad económica. En México, una gran parte de la población ocupada trabaja en condiciones de informalidad, una realidad que afecta tanto a quienes venden productos en la vía pública como a trabajadores por cuenta propia, empleados de pequeños negocios sin registro e incluso personas contratadas por empresas formales, pero sin acceso a derechos laborales.
La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) revela que en julio de 2026 había 34.1 millones de personas trabajando en la informalidad, lo que representa 56.2% de toda la población ocupada. En otras palabras, más de uno de cada dos trabajadores mexicanos desempeña su actividad sin contar plenamente con seguridad social, prestaciones o un vínculo laboral reconocido. Esta proporción incluso aumentó ligeramente respecto a julio de 2025, cuando la tasa fue de 56.1%.
El Inegi aclara que la informalidad incluye a trabajadores de micronegocios no registrados, personas que laboran por cuenta propia en actividades de subsistencia y empleados cuyos servicios son utilizados por empresas registradas, pero que carecen de prestaciones como atención médica, ahorro para el retiro o acceso a créditos de vivienda.
Otra medición muestra que 18.9 millones de personas trabajan específicamente en el sector informal, es decir, en unidades económicas que operan sin registros contables o sin constituirse formalmente como empresas. Este grupo representa 31.1% de toda la población ocupada, una proporción que también aumentó respecto al año anterior.
Aunque el boletín mensual de julio presenta únicamente cifras nacionales, los datos estatales más recientes de la ENOE muestran profundas diferencias entre las entidades. Oaxaca registra la mayor tasa de informalidad laboral del país, con 80.1% de su población ocupada; le siguen Guerrero, con 75.7%, y Chiapas, con 74.9%. En estas entidades, alrededor de tres de cada cuatro trabajadores desarrollan su actividad fuera de la formalidad.
En el extremo opuesto se encuentran algunos estados del norte del país. Coahuila reporta la menor tasa de informalidad laboral, con 33.3%, seguido de Nuevo León, con 35.4%, y Chihuahua, con 36.2%. Esto significa que un trabajador en Oaxaca tiene más del doble de probabilidades de desempeñarse en la informalidad que uno en Coahuila, una diferencia que desvela desigualdades económicas y productivas entre las regiones del país.
Para millones de familias, la informalidad representa la única alternativa para obtener ingresos. Sin embargo, también implica una mayor vulnerabilidad ante enfermedades, accidentes, despidos o crisis económicas, ya que la mayoría de estos trabajadores carece de protección social y de mecanismos de ahorro para el retiro.
HALLAZGOS PRINCIPALES
• Los jóvenes de 15 a 24 años son uno de cada tres desempleados del país.
• En julio de 2026 había 612,390 personas de 15 a 24 años sin empleo.
• Esta cifra es 36,347 jóvenes desempleados más que el año anterior.
• Este grupo pasó de representar 33.2% a 33.8% del total de la población desocupada.
• En México hubo 1.81 millones de personas desempleadas en julio de 2026.
• De ellas, 33.8% tenía entre 15 y 24 años, y 46.9% tenía entre 25 y 44 años.
• Las personas de 15 a 44 años concentran más del 80% del desempleo nacional.
Fuente: ENOE, Inegi, Julio 2026.
