Al cierre de 2025, los anfiteatros de Quintana Roo tenían bajo resguardo 1,132 cadáveres.
Para entender la dimensión de la cifra basta mirar lo que ocurría en el resto de México: solamente Veracruz, con 2,552 cuerpos, y Jalisco, con 1,190, reportaron cantidades mayores. Así, Quintana Roo terminó como la tercera entidad del país con más cadáveres almacenados en este tipo de instalaciones, de acuerdo con el reporte de Servicios Periciales y Servicio Médico Forense publicado por el Inegi este jueves.
La cifra puede resultar difícil de imaginar, pero hay otra manera de dimensionarla. En todos los anfiteatros del país había 10,770 cadáveres almacenados. Esto quiere decir que aproximadamente uno de cada diez cuerpos bajo resguardo en estas instalaciones en México estaba en Quintana Roo.
Pero hay que hacer una precisión importante. No significa que los 1,132 hayan llegado durante 2025. El Inegi explica que los cadáveres almacenados pudieron haber ingresado ese año o en añosanteriores y continuar ahí al momento del corte estadístico.
Más de cuatro cuerpos cada día
Ahora veamos qué ocurre durante un año normal de trabajo en los servicios forenses del estado. A lo largo de 2025 fueron recibidos 1,620 cadáveres en Quintana Roo. Es un promedio de poco más de cuatro cuerpos cada día. De ese total, 1,362 eran hombres, 232 mujeres y en otros 26 casos el sexo quedó registrado como indeterminado. En otras palabras, alrededor de 84 de cada 100 cadáveres recibidos correspondieron a hombres.
Aquí conviene explicar qué representan estos números. El servicio médico forense no es simplemente el lugar al que se trasladan los cuerpos después de una muerte relacionada con una investigación. Ahí se realizan procedimientos destinados a establecer identidades, determinar causas de muerte y obtener información que puede convertirse en evidencia dentro de una investigación.
El propio Inegi señala que los servicios forenses tienen entre sus objetivos la identificación de personas, cadáveres y restos humanos, así como su resguardo. Esa información también resulta fundamental para las políticas de búsqueda, localización e identificación de personas desaparecidas y no localizadas.
Y aquí aparece una distinción fundamental para interpretar correctamente las cifras. Cadáver recibido no significa cadáver almacenado, ni tampoco que los 1,132 cuerpos almacenados sean necesariamente personas sin identificar. Son categorías estadísticas distintas. Un cuerpo puede ingresar, ser sometido a una necropsia y otras pruebas, ser identificado y posteriormente entregado; mientras otros pueden permanecer bajo resguardo durante más tiempo.
El reporte nacional señala, por ejemplo, que en 2025 egresaron 90,445 cadáveres identificados de los servicios forenses del país y 92.8% fueron entregados a familiares. También egresaron 6,502 cadáveres no identificados, cuyo principal destino fue permanecer almacenados en anfiteatros.
¿DÓNDE SE GUARDAN TANTOS CUERPOS?
Esta es quizá la pregunta que surge inmediatamente al conocer que Quintana Roo tenía 1,132 cadáveres almacenados. El estado reportó ocho salas necroquirúrgicas, 15 mesas anatómicas, 10 cámaras de frío y tres osteotecas. Una sala necroquirúrgica es el espacio equipado para realizar necropsias. Las cámaras de frío permiten retrasar la descomposición y conservar temporalmente cadáveres y restos con tejidos blandos. Las osteotecas, por su parte, son espacios destinados a guardar restos óseos en condiciones controladas.
Las 10 cámaras de frío disponibles en Quintana Roo tenían una capacidad máxima conjunta para 220 cadáveres con tejidos blandos. Las tres osteotecas podían almacenar hasta 150 cadáveres o restos sin tejidos blandos. Para tener una referencia cercana, Yucatán reportó ocho cámaras de frío con capacidad para 72 cadáveres, mientras Campeche tenía 10 cámaras y capacidad para 39. En ese sentido, Quintana Roo dispone de una capacidad de refrigeración considerablemente mayor que sus dos vecinos de la península.
Pero aquí aparece un dato que requiere especial cuidado. Si existen 220 espacios en cámaras de frío y se reportan 1,132 cadáveres almacenados en anfiteatros, sería tentador concluir que el sistema está rebasado varias veces.
Pero el informe no permite hacer esa afirmación. Las dos cifras corresponden a conceptos diferentes: los 220 espacios se refieren específicamente a la capacidad máxima para cadáveres con tejidos blandos dentro de cámaras de frío, mientras los 1,132 corresponden al total de cadáveres almacenados en los anfiteatros. El documento no desglosa, para Quintana Roo, cuántos de esos 1,132 estaban específicamente dentro de las cámaras de refrigeración.
Por eso, más que afirmar que existe una saturación, los números dejan planteada una pregunta que necesitaría información adicional de las autoridades estatales: ¿cómo y dónde se encuentran resguardados esos 1,132 cadáveres? Saber cuántos están refrigerados, cuántos permanecen identificados, cuántos esperan ser reclamados, cuántos están sin identificar y desde hace cuánto tiempo permanecen bajo custodia permitiría comprender mucho mejor la situación. Esos detalles no aparecen desglosados para Quintana Roo en el reporte del Inegi.
CENTROS DE RESGUARDO Y LABORATORIOS
Hay otro elemento importante que ayuda a completar el panorama. Quintana Roo cuenta con un centro de resguardo forense u homólogo, una infraestructura distinta de los anfiteatros y laboratorios. El Inegi define estos lugares como espacios destinados al almacenamiento, protección y trazabilidad de cadáveres y restos humanos no identificados o identificados pero no reclamados, mientras se espera que puedan ser entregados a sus familiares. También pueden funcionar como panteones ministeriales o forenses.
Y el de Quintana Roo tiene dimensiones importantes. Su capacidad máxima es de 760 cadáveres, además de 50 espacios para cuerpos de reciente data y 700 lugares específicos para restos humanos sin tejidos blandos. Es una infraestructura que no existe en todos los estados. El Inegi contabilizó únicamente 19 centros de resguardo forense en 15 entidades durante 2025, con una capacidad conjunta de 13,359 cadáveres.
Tampoco sería correcto sumar automáticamente esos 760 espacios a los 220 disponibles en las cámaras de frío y concluir que Quintana Roo tiene 980 lugares para cadáveres. No. Son instalaciones y categorías distintas, con características diferentes de almacenamiento. Lo relevante es que el estado cuenta con dos grandes componentes para afrontar el resguardo: la infraestructura ubicada en los anfiteatros y un centro específicamente destinado a conservar y mantener la trazabilidad de determinados cadáveres y restos humanos.
Además, Quintana Roo tiene seis laboratorios de servicios periciales y médico forenses, todos ellos fijos. La cifra resulta relativamente pequeña frente a otros estados: Yucatán tiene 13; Guanajuato y Chiapas, 39 cada uno, y Querétaro encabezaba a las unidades estatales con 52. En todo México se contabilizaron 988 laboratorios, aunque 459 correspondían a la Fiscalía General de la República.
Hay, sin embargo, un detalle interesante sobre esos seis laboratorios quintanarroenses: todos se encontraban en proceso de certificación o acreditación al cierre de 2025. También los seis tenían en proceso de integración una póliza para su mantenimiento. Es decir, el informe no registra laboratorios de Quintana Roo ya acreditados o certificados en ese corte estadístico, sino seis que avanzaban en ese procedimiento.
Para trasladar cadáveres y restos humanos, el estado disponía además de siete ambulancias forenses en funcionamiento. Son vehículos especialmente equipados para llevar cuerpos, restos e indicios materiales desde el lugar de los hechos hasta el servicio médico forense u otras instalaciones. Como referencia, Yucatán tenía 10 ambulancias de este tipo, mientras Jalisco encabezaba al país con 60.
UN SISTEMA QUE CUESTA 253 MILLONES DE PESOS
Mantener toda esta maquinaria funcionando requiere recursos. Durante 2025, Quintana Roo ejerció 253.4 millones de pesos en servicios periciales y médico forenses, según el Inegi. Entre las entidades que proporcionaron información presupuestal, fue el séptimo monto más elevado del país, después de Nuevo León, Estado de México, Jalisco, Chihuahua, Veracruz y Baja California.
También existe una enorme carga de trabajo que muchas veces permanece invisible para la población. En Quintana Roo se admitieron durante el año pasado 84,826 solicitudes de intervención pericial, considerando conjuntamente los ámbitos federal y estatal. De ellas, 80,439 correspondieron a la unidad estatal y 4,387 a la FGR.
Al final, revela el Inegi, los 1,132 cadáveres almacenados son mucho más que una cifra llamativa, sino que hablan de una parte del sistema de justicia que casi nunca vemos: médicos, peritos, laboratorios, cámaras de frío, necropsias, identificación, traslado y resguardo de cuerpos.
Pero también dejan preguntas que las estadísticas nacionales no pueden responder por sí solas. La principal es qué explica que Quintana Roo, con 1,132 cuerpos, ocupe el tercer lugar nacional en cadáveres almacenados en anfiteatros. Conocer cuánto tiempo llevan ahí, cuántos están identificados y cuántos esperan todavía recuperar su nombre permitiría pasar de la estadística a la verdadera dimensión humana de este fenómeno.
