México buscará reducir aranceles en primera revisión del T-MEC

La reducción de los aranceles impuestos por Estados Unidos será uno de los principales objetivos que México llevará a la primera revisión formal del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), programada para el próximo 20 de julio en la Ciudad de México. 

Además de insistir en aliviar las restricciones comerciales que afectan a diversos sectores productivos, el gobierno mexicano buscará establecer una agenda conjunta para fortalecer la competitividad de Norteamérica, impulsar nuevas inversiones y acordar el mecanismo bajo el cual se realizarán las revisiones anuales del acuerdo comercial.

En conferencia de prensa, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, explicó que la reunión representará el arranque formal del proceso de revisión previsto en el propio tratado, luego de un primer encuentro virtual entre representantes de los tres países. El funcionario aclaró que el T-MEC mantiene plenamente su vigencia hasta 2036 y que la revisión no implica renegociar el acuerdo desde cero, sino atender los temas que preocupan a cada uno de los socios comerciales.

“El día 20 de julio vamos a recibir a la delegación de los Estados Unidos para realizar la primera revisión del Tratado”, informó Ebrard. Dijo que en ese encuentro comenzarán a definirse los objetivos, el alcance y la metodología de las revisiones que se realizarán cada año.

Prioridad, reducir aranceles

El principal planteamiento que México llevará a la mesa será la disminución de los aranceles que Estados Unidos impuso a distintos productos al amparo de la Sección 232 de su legislación comercial, una medida unilateral que no forma parte del T-MEC, pero que ha afectado especialmente a industrias como la automotriz, el acero y el aluminio.

Marcelo Ebrard explicó que el objetivo es preservar las ventajas competitivas que México mantiene frente a otros países exportadores y evitar que las empresas instaladas en territorio nacional enfrenten condiciones menos favorables que sus competidores internacionales.

“Nos interesa que se reduzcan esos aranceles”, afirmó el secretario, quien recordó que la instrucción del gobierno federal es mantener a México como el socio comercial con las mejores condiciones de acceso al mercado estadounidense dentro del nuevo esquema comercial impulsado por Washington.

El funcionario sostuvo que, pese a las medidas adoptadas por Estados Unidos durante los últimos meses, más del 80% de las exportaciones mexicanas continúan entrando al mercado estadounidense sin pagar aranceles, situación que el gobierno buscará preservar durante las negociaciones.

Industria automotriz y reglas de origen

Otro de los asuntos centrales será el futuro de las reglas de origen que rigen a la industria automotriz, uno de los sectores más integrados entre los tres países y uno de los pilares del comercio regional. Estados Unidos ha planteado revisar diversos aspectos relacionados con el contenido regional de los vehículos y las autopartes, por lo que México buscará que cualquier modificación no afecte la competitividad de las empresas establecidas en el país.

Ebrard recordó que el tratado ya exige que hasta el 75% del contenido de un vehículo sea producido en Norteamérica, por lo que cualquier endurecimiento de esas reglas deberá analizarse cuidadosamente para evitar incrementos en los costos de producción o afectaciones a las cadenas de suministro.

El secretario señaló además que las autopartes mexicanas mantienen un papel estratégico para la industria estadounidense y que actualmente representan alrededor del 43% del total de componentes que utiliza ese sector en Estados Unidos. Añadió que el gobierno continuará defendiendo que las empresas instaladas en México no enfrenten condiciones menos favorables que las ubicadas en Asia, Europa u otras regiones del mundo.

Producir más en Norteamérica

Además de los temas estrictamente comerciales, México propondrá una agenda de cooperación para incrementar la producción regional de bienes estratégicos y reducir la dependencia de proveedores ubicados fuera de Norteamérica.

La propuesta contempla impulsar inversiones conjuntas en sectores como la industria farmacéutica, la fabricación de semiconductores, la electrónica avanzada y los componentes vinculados con el desarrollo de la inteligencia artificial, áreas en las que actualmente la región depende en gran medida de importaciones provenientes de otros continentes.

“Si queremos reducir el déficit, lo que necesitamos hacer es producir más en Norteamérica”, señaló Ebrard, quien puso como ejemplo la fabricación de medicamentos y semiconductores, productos que actualmente se importan en grandes volúmenes.

El funcionario consideró que una mayor integración industrial entre México, Estados Unidos y Canadá permitirá fortalecer la competitividad regional y abrir nuevas oportunidades para atraer inversiones hacia territorio mexicano durante los próximos años.

Negociación con varios frentes

Aunque la reducción de los aranceles será uno de los principales objetivos mexicanos durante la reunión del 20 de julio, la agenda de negociación será mucho más amplia. El gobierno buscará consolidar las ventajas comerciales del país frente a otros socios de Estados Unidos, proteger a sectores estratégicos como la industria automotriz, acordar reglas claras para las revisiones anuales y promover una mayor producción regional de bienes de alto valor agregado.

La primera revisión formal del T-MEC marcará así el inicio de una nueva etapa para el acuerdo comercial más importante de Norteamérica, en la que los tres países deberán equilibrar sus intereses nacionales con la necesidad de mantener una de las regiones económicas más integradas del mundo.

CÓMO FUNCIONARÁN LAS REVISIONES ANUALES

La reunión del 20 de julio también servirá para definir el funcionamiento de las revisiones anuales acordadas por los tres países. Según explicó el secretario de Economía, Marcelo Ebrard,cada encuentro establecerá previamente qué temas serán analizados, por lo que no se revisará la totalidad del tratado en cada ocasión.

“No se puede revisar todo el Tratado. Siempre nos vamos a concentrar en algunos puntos que son los que nos preocupan a las tres partes”, explicó.

Ebrard indicó que Estados Unidos había presentado anteriormente una lista de 54 asuntos para discusión y que este año añadió alrededor de una decena de nuevos temas, varios de los cuales ya han sido atendidos mediante conversaciones bilaterales. La reunión de julio permitirá revisar los avances alcanzados y definir cuáles continuarán en la agenda de trabajo.

Certidumbre para la inversión

Otro de los objetivos del gobierno mexicano será transmitir certidumbre a los inversionistas en un contexto internacional marcado por la revisión de la política comercial estadounidense.

De acuerdo con el secretario de Economía, la permanencia del T-MEC hasta 2036 reduce uno de los principales factores de incertidumbre que existían para las empresas, ya que desaparece el escenario de una salida inmediata de Estados Unidos del acuerdo comercial. A partir de ahora, dijo, el reto será mantener un diálogo permanente que permita resolver las diferencias antes de que se conviertan en conflictos comerciales mayores.

Ebrard consideró que las revisiones anuales no deberían generar inestabilidad para los mercados porque forman parte del propio mecanismo previsto en el tratado y porque los inversionistas ya contemplaban un proceso de evaluación periódica. En su opinión, el fortalecimiento de las cadenas productivas de Norteamérica y la búsqueda de una mayor integración industrial podrían traducirse en un flujo adicional de inversiones hacia México.

PRINCIPALES PREOCUPACIONES DE MÉXICO

(De cara a la revisión del T-MEC el 20 de julio)

 

• Reducir los aranceles impuestos por Estados Unidos.

• Proteger la competitividad de la industria automotriz.

• Definir las nuevas reglas de origen y evaluar su impacto.

• Mantener las ventajas comerciales de México con Estados Unidos.

• Establecer una agenda para producir más en Norteamérica.

• Dar certidumbre a las inversiones con reglas claras y un alcance definido.

• Concluir los 68 temas pendientes planteados por Estados Unidos.

• Atraer nuevas inversiones mediante la relocalización industrial.

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