La medicina pública mexicana acaba de abrir un capítulo inédito. Por primera vez, un hospital del sistema público realiza cirugías para corregir malformaciones congénitas cuando el bebé aún permanece dentro del útero materno.
El procedimiento, considerado de alta especialidad, representa uno de los avances tecnológicos más importantes incorporados recientemente por el IMSS-Bienestar y forma parte de un programa nacional para fortalecer la capacidad diagnóstica y terapéutica de los servicios públicos de salud.
Operar al feto en el útero
La primera Unidad de Cirugía Fetal Pública del país fue instalada en el Hospital Regional de Alta Especialidad «Dr. Gustavo Rovirosa Pérez», en Villahermosa, Tabasco. Ahí, especialistas ya realizaron con éxito tres intervenciones a bebés diagnosticados con gastrosquisis, una malformación congénita en la que los intestinos se desarrollan fuera del abdomen del feto. Otros siete casos permanecen en protocolo de seguimiento clínico.
El director del IMSS-Bienestar, Alejandro Svarch, explicó que este procedimiento era hasta ahora prácticamente exclusivo de hospitales privados e incluso obligaba a muchas familias a buscar atención fuera de México.
«Operamos al feto dentro del útero a través de un procedimiento tecnológico de última generación. Esta cirugía existía solamente en el sector privado, muchas veces fuera del país», afirmó.
El funcionario señaló que en México nacen aproximadamente mil bebés al año con gastrosquisis. Hasta ahora, la única alternativa consistía en esperar el nacimiento para intervenir quirúrgicamente al recién nacido, situación que aumentaba los riesgos tanto para la madre como para el bebé. Con esta nueva técnica, dijo, es posible corregir el problema antes del parto y ofrecer un pronóstico comparable al de cualquier otro nacimiento.
«Es una cirugía muy segura y garantiza un pronóstico igual a cualquier otro nacimiento», afirmó.
Una historia que muestra el cambio
Entre los primeros casos exitosos se encuentra el de Fátima Oralia Ramírez, quien recibió el diagnóstico durante su embarazo.
«Cuando me enteré de que mi bebé tenía gastrosquisis mi mundo se caía encima porque pensé que no había ninguna solución», recordó.
La ginecóloga materno fetal Jazmín Conde explicó que el diagnóstico se realizó mediante ultrasonido especializado, donde fue posible identificar la característica imagen conocida como «coliflor», típica de esta malformación.
«Este nuevo programa está cambiándole totalmente la vida a un niño, a una familia», dijo.
Tras la intervención, el embarazo continuó con normalidad y el bebé nació en mayo sin complicaciones relacionadas con la enfermedad. «Todo fue gratuito. Nació como si nada hubiera pasado», expresó la madre.
El cirujano pediatra Vicente Sánchez destacó que pocas disciplinas médicas alcanzan este nivel de complejidad.
«Pacientes que aún no han nacido y ya están recibiendo un tratamiento quirúrgico. Es algo increíble», comentó.
Por su parte, el médico Miguel Parra, quien asesoró la cirugía, aseguró que se trata de un precedente para la medicina pública nacional. «Es la primera vez que un bebé con una malformación mayor como la gastrosquisis, después de la cirugía, es un niño sano», subrayó.
Programa nacional de equipamiento
La cirugía fetal forma parte de un plan mucho más amplio impulsado por el IMSS-Bienestar durante 2026 y 2027 para renovar el equipamiento médico en hospitales públicos.
Alejandro Svarch informó que se incorporarán 174 equipos de alta especialidad con una inversión superior a cuatro mil millones de pesos. El programa contempla cinco aceleradores lineales para tratamiento de cáncer, 117 mastógrafos con inteligencia artificial, cinco equipos de resonancia magnética y 47 tomógrafos, incluidos tres simuladores para radioterapia. La prioridad será fortalecer hospitales ubicados en regiones alejadas del país donde anteriormente no existía este tipo de tecnología.
El funcionario subrayó que la estrategia no consiste únicamente en adquirir equipos. «El equipo médico no opera solo, se acompaña de especialistas formados para interpretar sus resultados y de una red pública y gratuita que convierte cada imagen en una decisión clínica», dijo.
Entre los proyectos anunciados destacan un acelerador lineal para Oaxaca, un mastógrafo con inteligencia artificial en Uruapan, una nueva resonancia magnética para Xalapa, un tomógrafo para la sierra de Nayarit y otro acelerador lineal en Zacatecas.
IMSS MODERNIZA ESTUDIOS DE DIAGNÓSTICO
En paralelo, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) inició la renovación de su infraestructura para estudios de imagen.
El director Zoé Robledo informó que fueron sustituidos 17 equipos de resonancia magnética y se incorporaron tres adicionales para hospitales recientemente inaugurados. Actualmente el instituto dispone de 54 resonadores distribuidos entre hospitales generales y unidades médicas de alta especialidad.
Los nuevos equipos permiten obtener imágenes detalladas del cerebro, corazón, hígado, riñones, columna vertebral y otros órganos con mayor precisión diagnóstica para enfermedades como cáncer, aneurismas o lesiones neurológicas.
Robledo destacó que el cambio tecnológico también modifica la experiencia del paciente. «Una exploración neurológica que antes tardaba entre 45 y 60 minutos ahora se realiza entre 10 y 15 minutos», afirmó.
Los nuevos resonadores utilizan inteligencia artificial para reconstruir imágenes de alta definición, requieren mucho menos helio para funcionar y cuentan con túneles más amplios que reducen la sensación de claustrofobia. Además, permiten incrementar considerablemente el número de estudios realizados cada semana, al pasar de entre 80 y 150 exploraciones a prácticamente el doble de pacientes atendidos diariamente.
ISSSTE RENUEVA CAMAS Y QUIRÓFANOS
El proceso de modernización también alcanza al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).
Su director general, Martí Batres, informó la adquisición de dos mil 275 camas hospitalarias eléctricas con una inversión de 205 millones de pesos.
Las nuevas camas cuentan con controles independientes para pacientes y personal médico, superficies impermeables, materiales retardantes al fuego, protección antibacterial y sistemas ergonómicos que facilitan tanto la atención clínica como la recuperación de los enfermos.
Hasta ahora se han instalado mil 75 camas en 33 hospitales del país, incluido el Hospital Regional de Mérida, donde fueron sustituidas las antiguas camas de operación manual.
Paralelamente, el ISSSTE reconstruyó completamente tres quirófanos en la Clínica Hospital Constitución, en Monterrey, Nuevo León.
Los nuevos espacios incorporan mesas quirúrgicas de última generación, microscopios oftalmológicos, unidades modernas de anestesia, monitores de signos vitales, lámparas quirúrgicas de alta precisión, unidades avanzadas de electrocirugía y un total de 85 equipos médicos especializados. La renovación representó una inversión cercana a 93 millones de pesos.
