Dentro de aproximadamente dos meses, millones de mexicanos podrían recibir directamente en sus teléfonos celulares alertas oficiales sobre lluvias intensas, huracanes y otros fenómenos meteorológicos peligrosos.
El Gobierno de México trabaja en un sistema de advertencia temprana que permitirá enviar mensajes a la población antes de que una emergencia impacte una región determinada. La medida llega en un momento especialmente importante, cuando especialistas prevén la formación de un episodio de El Niño que podría convertirse en uno de los más intensos de las últimas décadas.
El nuevo mecanismo de alertamiento busca que la población tenga información clara y oportuna para tomar decisiones que pueden salvar vidas. La presidenta Claudia Sheinbaum explicó que el proyecto ya se encuentra en su etapa final de desarrollo y que únicamente restan algunos ajustes técnicos antes de entrar en funcionamiento.
La mandataria explicó que el sistema permitirá emitir distintos niveles de advertencia dependiendo del riesgo. Como ejemplo, mencionó que una alerta naranja podría avisar sobre una alta probabilidad de lluvias intensas para que la población tome precauciones, mientras que una alerta roja advertiría sobre la inminente llegada de un ciclón, recomendando permanecer en casa y seguir las indicaciones de Protección Civil. “Se puede informar a toda la gente, a todas las mexicanas y mexicanos”, destacó.
Un sistema que pocos países tienen
La coordinadora nacional de Protección Civil, Laura Velázquez Alzúa, explicó que actualmente muy pocos países del continente americano cuentan con un sistema de alertamiento por telefonía celular para emergencias meteorológicas. México ya dispone de esta tecnología para algunos riesgos y ahora se trabaja para ampliar su alcance específicamente a los huracanes, en coordinación con la Agencia de Transformación Digital y el Servicio Meteorológico Nacional.
La funcionaria explicó que este mecanismo complementará el trabajo que diariamente realizan las autoridades mediante redes sociales, boletines oficiales, comunicación con los estados y municipios, monitoreo de presas, revisión de refugios temporales y actualización permanente de los mapas de riesgo.
También informó que ya fueron instalados puestos de comando en 11 de los 17 estados costeros, donde participan autoridades federales, estatales y municipales para coordinar acciones preventivas durante toda la temporada de lluvias.
El Niño vuelve al escenario
La importancia de este nuevo sistema de alertamiento cobra mayor relevancia porque México podría enfrentar durante los próximos meses un fenómeno de El Niño particularmente intenso. El coordinador general del Servicio Meteorológico Nacional, Fabián Vázquez Romaña, explicó que se trata de un patrón climático natural que surge por la interacción entre la atmósfera y el océano Pacífico y que aparece aproximadamente cada dos a siete años. Tiene dos fases: una cálida, conocida como El Niño, y otra fría, llamada La Niña.
De acuerdo con el especialista, las mediciones más recientes muestran un calentamiento sostenido del océano Pacífico ecuatorial, una de las principales señales de que el fenómeno ya se está desarrollando. Incluso, indicó que la temperatura superficial del mar ya alcanza valores muy cercanos a los registrados durante el poderoso episodio de 2015-2016. “Estamos ya prácticamente a 0.2 grados de alcanzar este valor máximo, lo que es consistente con un evento de El Niño que se está formando muy fuerte”, explicó.
Durará muchos meses
Los pronósticos indican que El Niño no será un evento de corta duración. Según el Servicio Meteorológico Nacional, el calentamiento continuará aumentando durante los próximos meses, alcanzando su mayor intensidad entre septiembre y octubre, mientras que el punto máximo podría registrarse en diciembre. Por ello, los especialistas hablan ya del episodio El Niño 2026-2027, ya que sus efectos podrían extenderse hasta la primavera del próximo año.
Las probabilidades también son elevadas. De acuerdo con las proyecciones presentadas por el organismo, existe entre 97 y 100 por ciento de probabilidad de que El Niño permanezca establecido durante los próximos trimestres y alrededor de 63 por ciento de posibilidad de que alcance la categoría de “muy fuerte” hacia finales de este año.
La importancia de la alerta temprana
El Servicio Meteorológico Nacional adelantó que el nuevo protocolo de alertas por telefonía celular no se limitará a los huracanes. Conforme avance su implementación, también podrá utilizarse para advertir sobre lluvias intensas, tornados, ondas de calor, temperaturas extremas y otros fenómenos de corta duración que representen un riesgo para la población. El objetivo es que la información científica llegue directamente a las personas con suficiente anticipación para reducir daños y proteger vidas. En un escenario marcado por un posible episodio muy intenso de El Niño, contar con avisos oportunos podría convertirse en una de las herramientas más importantes para enfrentar los fenómenos meteorológicos de los próximos meses.
Mientras el sistema de alertamiento por celulares entra en operación, el gobierno federal mantiene activos el Plan DN-III, el Plan Marina, la coordinación con los gobiernos estatales y municipales, la revisión de refugios temporales y la vigilancia permanente de zonas de riesgo. Además, el Presupuesto de Egresos de la Federación contempla recursos suficientes para atender emergencias, aun cuando ya no exista el antiguo fideicomiso del Fonden.
La presidenta Claudia Sheinbaum recordó que los pronósticos meteorológicos siempre se expresan en términos de probabilidades y no de certezas absolutas. “No se puede decir exactamente qué va a pasar”, explicó, aunque enfatizó que la evidencia científica obliga a prepararse con anticipación. Agregó que, además del posible aumento de lluvias intensas en algunas regiones, existe la probabilidad de que el próximo año se presenten condiciones de sequía en parte del centro del país.
¿QUÉ PODRÍA CAMBIAR EN MÉXICO CON EL NIÑO?
Aunque El Niño no provoca exactamente los mismos efectos en cada ocasión, los especialistas sí identifican patrones generales. Uno de ellos es el incremento de la actividad ciclónica en el océano Pacífico debido al mayor calentamiento del agua, mientras que en el Atlántico suele disminuir el número de ciclones. Para este año se pronostican entre 18 y 21 ciclones tropicales en el Pacífico, una cifra superior al promedio histórico, aunque eso no significa que todos impactarán territorio mexicano.
En el caso del país, durante julio y agosto podrían presentarse lluvias ligeramente por debajo del promedio en varias regiones, principalmente en el norte, noreste, sur y sureste. Sin embargo, septiembre y octubre continuarían siendo meses con abundantes precipitaciones debido a la temporada alta de ciclones y al inicio de la interacción con los primeros frentes fríos.
Posteriormente, durante el invierno, el norte de México podría experimentar lluvias superiores al promedio, más tormentas invernales y un incremento en la frecuencia de frentes fríos.
El Servicio Meteorológico Nacional también advierte que una reducción de lluvias durante el verano podría favorecer, hacia la primavera de 2027, temperaturas mucho más elevadas, mayor riesgo de incendios forestales y deterioro en la calidad del aire de algunas ciudades. Por ello, las autoridades consideran indispensable mantener un seguimiento permanente del comportamiento del fenómeno, ya que sus efectos evolucionan conforme avanzan los meses.
