La cancelación del gigante del streaming deportivo Venu Sports no fue solo una decisión empresarial. Fue el resultado de una intensa presión política y regulatoria, liderada por el Departamento de Justicia y figuras clave del Congreso como la senadora Elizabeth Warren.
El colapso del proyecto de streaming Venu Sports, la ambiciosa alianza entre Disney, Fox y Warner Bros. Discovery, fue precipitado por una tormenta perfecta de desafíos legales y, de manera crucial, por la creciente vigilancia del gobierno de Estados Unidos. La intervención de reguladores federales y legisladores influyentes se convirtió en un factor decisivo, demostrando que la era de la consolidación mediática sin escrutinio puede haber llegado a su fin.
La investigación del Departamento de Justicia
Desde el principio, el Departamento de Justicia (DOJ) dejó claro que el acuerdo no pasaría desapercibido. Fuentes oficiales confirmaron que la agencia planeaba realizar un escrutinio exhaustivo de la empresa conjunta por preocupaciones de que podría perjudicar a los consumidores, a los rivales de los medios y a las propias ligas deportivas.
Esta postura no era nueva. El DOJ ya había sentado un precedente en 2018 cuando obligó a Disney a vender 22 Redes Deportivas Regionales como condición para aprobar su adquisición de activos de 21st Century Fox, demostrando su disposición a intervenir para preservar la competencia en el mercado de la programación deportiva por cable. La investigación sobre Venu indicaba que el gobierno estaba preparado para actuar de nuevo.
La intervención de Elizabeth Warren: un misil político
La presión política se intensificó notablemente con la intervención de la senadora Elizabeth Warren, quien se convirtió en una de las críticas más feroces del acuerdo. En una carta detallada y contundente dirigida al DOJ, la senadora desglosó sus objeciones, transformando un complejo debate antimonopolio en un claro argumento de protección al consumidor.
Los puntos clave de la senadora Warren fueron:
- Una maniobra para eludir la ley: Warren acusó a Disney de intentar «comprar una salida a la ley antimonopolio» mediante la adquisición de FuboTV, la compañía que había demandado a Venu. Calificó el movimiento como un intento de «engullir a un competidor» mientras se resolvía un problema legal.
- Concentración de mercado ilegal: Utilizando el Índice Herfindahl-Hirschman (HHI), una métrica estándar del DOJ para medir la concentración del mercado, Warren argumentó que la adquisición de Fubo por parte de Disney era «presuntamente ilegal» según las propias directrices de la agencia. El HHI del mercado de distribuidores de video multicanal virtual (vMVPD) ya era alto, y la fusión lo elevaría aún más, superando el umbral que activa las alarmas antimonopolio.
- Historial de comportamiento anticompetitivo: La senadora recordó el historial de Disney, señalando que el precio de Hulu + Live TV había aumentado un 85% desde su adquisición en 2019. También denunció prácticas como la agrupación forzada de canales (bundling) y las cláusulas de «Nación Más Favorecida», que, según ella, inflan los costos para los distribuidores y, en última instancia, para los consumidores.
«Insto al DOJ a no dejarse engañar por el intento de Disney de comprar una salida a la ley antimonopolio, y a examinar de cerca esta adquisición propuesta.» – Senadora Elizabeth Warren en su carta al Departamento de Justicia.
La presión se extiende por el Congreso
La preocupación no se limitó a la senadora Warren. Un grupo de competidores, incluyendo a Fubo, DirecTV y Dish, envió una carta conjunta a los líderes de los comités clave del Congreso, como el Comité Judicial de la Cámara de Representantes, presidido por Jim Jordan, y el Comité de Energía y Comercio. En la misiva, pedían la celebración de audiencias para investigar el impacto de la empresa conjunta en la competencia.
Este movimiento demostró una amplia movilización política, llevando el debate desde los tribunales y las agencias reguladoras hasta el corazón del poder legislativo en Washington D.C.
El caso de Venu Sports ilustra cómo el escrutinio antimonopolio se ha convertido en una herramienta política potente. La carta pública de la senadora Warren, con datos específicos y un lenguaje directo, no fue solo una recomendación, sino una maniobra política diseñada para presionar al DOJ y movilizar a la opinión pública. Esta presión, combinada con la investigación formal de los reguladores, creó un entorno político y legal tan hostil que la viabilidad del proyecto se volvió insostenible. El colapso de Venu no fue solo una derrota empresarial, sino una clara señal de que el clima político en Washington se ha vuelto mucho más escéptico ante las megafusiones en la industria de los medios.
