
Estados Unidos ratificó que el 1 de agosto de 2025 será la fecha inamovible para la entrada en vigor de los nuevos aranceles comerciales. Así lo confirmó el secretario de Comercio, Howard Lutnick, quien descartó cualquier tipo de prórroga o extensión, marcando un giro firme en la estrategia comercial de la administración Trump.
No habrá más tiempo para negociar
Durante una entrevista con Fox News, Lutnick fue categórico: “No habrá prórrogas ni más períodos de gracia. El 1 de agosto se fijarán los aranceles. Entrarán en vigor. Las aduanas comenzarán a recaudar el dinero y ya está”. Esta declaración despeja cualquier esperanza de extensión para alcanzar acuerdos antes del plazo límite, una medida que ya ha sido dilatada por varios meses.
De acuerdo con la Casa Blanca, los gobiernos de países como Canadá, México, Japón, Brasil, Corea del Sur, Camboya, Bangladesh y miembros de la Unión Europea han sido notificados oficialmente sobre la implementación de estas tarifas. La intención, según funcionarios estadounidenses, es forzar acuerdos bilaterales individualizados, ofreciendo condiciones preferenciales a quienes los firmen antes de la fecha señalada.
Tarifas diferenciadas según país y sector
Los nuevos aranceles no serán uniformes. En su lugar, oscilan entre el 25% y el 50%, dependiendo del país de origen y el tipo de producto. Algunos ejemplos clave incluyen:
- Brasil: 50%
- Canadá: 35%
- México y la Unión Europea: 30%
- Japón y Corea del Sur: 25%
- Camboya y Bangladesh: 36% y 35%, respectivamente
Sectores como el cobre, acero, aluminio, textiles, calzado y electrodomésticos se verán especialmente afectados. El cobre, por ejemplo, mantendrá un gravamen del 50%, lo que podría generar aumentos en la industria automotriz eléctrica y la construcción.
Trump lidera negociaciones en Europa
A pesar de la postura firme, el presidente Donald Trump sigue abierto a negociar acuerdos incluso después del 1 de agosto, aunque con condiciones más estrictas. Actualmente, lidera en Escocia una ronda de reuniones con representantes de la Unión Europea en busca de consensos de último momento.
“Nosotros ponemos la mesa”, dijo Lutnick al referirse al tono de las negociaciones, dejando claro que las reglas las establece Washington. Hasta ahora, solo Gran Bretaña, Japón, Vietnam, Indonesia y Filipinas han accedido a firmar acuerdos, aceptando aranceles superiores al 10%, pero inferiores a los máximos anunciados.
Efectos directos en los consumidores
Especialistas advierten que la política arancelaria tendrá impacto directo en los bolsillos de los consumidores estadounidenses. Según el Yale Budget Lab, si las tarifas se trasladan por completo a los precios finales, los hogares podrían enfrentar un aumento promedio anual de 2.400 dólares en productos cotidianos.
Entre los artículos más afectados estarían:
- Café y alimentos procesados
- Ropa y calzado
- Electrodomésticos y electrónicos
Además, algunos de estos productos ya cuentan con aranceles actuales que podrían duplicarse, complicando aún más el panorama económico para las familias estadounidenses y elevando la tensión en sectores productivos que dependen de insumos importados.
Estrategia de presión para redefinir el comercio global
La administración Trump ha justificado la medida como un esfuerzo por “lograr los mejores acuerdos para el pueblo estadounidense”, en palabras de la vocera Karoline Leavitt. En su visión, los aranceles no son un fin en sí mismo, sino una herramienta de presión para redefinir las reglas del comercio global en favor de Estados Unidos.
Aunque algunos países podrían obtener excepciones limitadas bajo el USMCA, como México y Canadá, la mayoría deberá optar entre negociar bajo los términos de Washington o enfrentar aranceles severos.
El 1 de agosto se ha convertido en una fecha clave para el comercio internacional. Con aranceles de hasta el 50%, Estados Unidos busca reconfigurar sus relaciones económicas, ejerciendo presión sin precedentes sobre sus socios. Mientras algunos gobiernos aún negocian contrarreloj, la postura firme de la administración norteamericana deja poco margen para maniobras diplomáticas. El impacto sobre los precios al consumidor y el equilibrio comercial global se sentirá pronto, y con fuerza.