
En un nuevo y contundente golpe contra el régimen iraní, Estados Unidos anunció sanciones contra más de 115 personas, empresas y buques, en un esfuerzo por frenar las actividades económicas que financian al gobierno de Teherán. Las medidas apuntan particularmente a una red internacional de transporte marítimo operada por Mohammad Hossein Shamkhani, hijo de Ali Shamkhani, uno de los principales asesores del líder supremo Ali Khamenei.
La mayor ofensiva desde la estrategia de “máxima presión”
Según el Departamento del Tesoro, esta acción representa el paquete de sanciones más grande desde 2018, cuando la administración de Donald Trump lanzó su política de “máxima presión” contra Irán. Ahora, con más de 115 sanciones activas, la administración estadounidense busca contener el flujo de recursos que alimentan las políticas exteriores e internas del régimen persa.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, explicó: “Estas acciones priorizan a Estados Unidos al atacar a las élites del régimen que se benefician mientras Teherán amenaza la seguridad internacional”.
El entramado económico de los Shamkhani
El blanco principal de las sanciones es una compleja red de empresas navieras y petroleras que operan desde múltiples países, presuntamente lideradas por Mohammad Hossein Shamkhani. De acuerdo con las autoridades, esta estructura ha permitido vender petróleo iraní y ruso a través de intermediarios, generando ingresos multimillonarios.
La investigación reveló que la familia Shamkhani ha utilizado su influencia política para crear y controlar una flota de buques portacontenedores y petroleros. Estos activos han sido empleados para eludir sanciones internacionales, facilitando operaciones que incluyen la compra de propiedades de lujo y pasaportes extranjeros.
Alcance global y actores implicados
El impacto de las nuevas sanciones es extenso. Afectan a:
- 15 empresas navieras
- 52 buques
- 12 personas
- 53 entidades comerciales
Estas entidades operaban en al menos 17 países, incluidos Panamá, Italia, Hong Kong, India, Indonesia, Singapur, Suiza, Turquía y Emiratos Árabes Unidos. También se sancionaron operadores con sede en China, dedicados al transporte de petróleo y petroquímicos.
La portavoz del Departamento de Estado, Tammy Bruce, fue enfática: “Cualquiera que compre petróleo o petroquímicos iraníes se expone al riesgo de sanciones y quedará fuera del sistema financiero estadounidense”.
Impacto en el mercado energético
A pesar del amplio alcance, el subsecretario del Tesoro, Michael Faulkender, aclaró que no se esperan perturbaciones graves en los mercados petroleros internacionales. En su evaluación, Irán ha reducido sus exportaciones de petróleo de 1,8 millones a 1,2 millones de barriles diarios, y el objetivo es seguir disminuyendo esa cifra.
Estados Unidos considera que el régimen utiliza estas exportaciones para financiar actividades desestabilizadoras, como el programa nuclear, el apoyo a grupos armados y la represión interna.
Refuerzo internacional: la UE también sanciona
Este nuevo paquete se suma a las sanciones impuestas por la Unión Europea a comienzos de julio contra Shamkhani y su red, por su papel en el comercio ilegal de petróleo ruso. Las medidas europeas refuerzan el aislamiento diplomático y económico de los operadores implicados, enviando un mensaje coordinado desde Occidente.
Más presión sobre Irán y sus élites
El anuncio de Washington marca un nuevo capítulo en la campaña internacional contra el régimen iraní y sus canales de financiamiento. Las sanciones contra la red Shamkhani no solo buscan restringir el acceso a divisas y recursos estratégicos, sino también golpear directamente a las élites que se benefician del sistema.
En un contexto regional e internacional tenso, la acción estadounidense muestra que la presión sobre Teherán no cesa, especialmente cuando se trata de frenar su capacidad para eludir sanciones y financiar actividades con implicaciones globales.