Houston, TX – La ciudad de Houston, un imán para la migración y un motor económico de Texas, enfrenta una creciente paradoja que golpea con especial dureza a su vibrante comunidad latina: una crisis de asequibilidad de la vivienda. Una combinación de factores locales, como las inundaciones recurrentes que reducen el stock de viviendas habitables , y problemas sistémicos a nivel estatal, como un déficit crónico en la construcción y políticas migratorias que afectan a la fuerza laboral , está haciendo que el sueño de un hogar estable sea cada vez más inalcanzable.
Los datos muestran que más de la mitad de los inquilinos y propietarios latinos en Illinois, un estado con desafíos similares, gastan más del 30% de sus ingresos en vivienda, un umbral considerado insostenible. En Houston, la situación es comparable. A medida que la ciudad atrae inversiones y empleos, el costo de la vivienda aumenta a un ritmo mucho más rápido que los salarios de la clase trabajadora, empujando a las familias latinas cada vez más lejos de los centros de empleo, las buenas escuelas y las oportunidades.
Esta crisis no es solo económica; es un obstáculo para la movilidad social. La falta de vivienda asequible actúa como un «techo de cristal» invisible que limita la capacidad de la comunidad para convertir el trabajo duro en riqueza generacional. Cuando una parte desproporcionada del ingreso se destina al alquiler o la hipoteca, queda poco para el ahorro, la inversión en educación o la apertura de pequeños negocios.
Organizaciones como el Latino Policy Forum señalan que los latinos enfrentan barreras adicionales, como la discriminación en el mercado de alquiler y la falta de acceso a recursos y asesoramiento en español. El resultado es la perpetuación de la desigualdad económica en una de las ciudades más diversas y dinámicas de Estados Unidos, donde la prosperidad de unos pocos contrasta con la lucha diaria de muchos por mantener un techo sobre sus cabezas.
