Donald Trump, presidente de Estados Unidos, encendió nuevamente la polémica migratoria al anunciar que desplegará soldados, helicópteros y operativos masivos contra migrantes indocumentados en Chicago, Illinois.
La ciudad, considerada uno de los principales santuarios de migrantes, enfrenta ahora una amenaza directa: redadas militares respaldadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Una frase cargada de provocación
En su red social Truth Social, Trump publicó una imagen con tono bélico: él vestido de soldado, helicópteros en el aire y una ciudad en llamas al fondo.
El mensaje que la acompañaba generó indignación y temor:
“Amo el olor de las deportaciones por la mañana. Chicago está a punto de averiguar por qué lo conocen como Departamento de Guerra”.
El texto, que recuerda a frases de la película Apocalypse Now, fue interpretado como una advertencia de que las deportaciones masivas iniciarán pronto.
Redadas y despliegue militar
De acuerdo con fuentes federales y autoridades de Illinois, el sábado 6 de septiembre sería la fecha elegida para comenzar los operativos.
En un inicio se habló de la participación de la Guardia Nacional, luego de operativos dirigidos por ICE; sin embargo, las últimas filtraciones apuntan a que soldados estarán al frente de las redadas.
Una ciudad santuario bajo fuego político
Chicago ha sido históricamente un refugio para migrantes indocumentados, lo que la convierte en el escenario central de la ofensiva de Trump.
Organizaciones defensoras de derechos humanos y líderes locales ya preparan movilizaciones y estrategias legales para frenar lo que describen como “una guerra contra las comunidades migrantes”.
Impacto político y social
El anuncio de Trump no solo afecta a los indocumentados en Illinois, sino que envía un mensaje claro a todo el país: la política migratoria se endurece con tintes militares.
Para sus seguidores, es una muestra de “mano dura”; para sus críticos, un acto de intimidación que rompe con el espíritu democrático y humanitario de Estados Unidos.
