Alerta por el hongo superbacteria, una nueva y creciente amenaza global para la salud pública que ha encendido las alarmas en centros médicos de diversos países. Se trata de Candida auris (C. auris), un patógeno fúngico multirresistente que ha sido clasificado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos como una “amenaza antimicrobiana urgente”.
Este hongo superbacteria representa un desafío monumental debido a su tenaz resistencia a los medicamentos antimicóticos comunes. Los datos de 2025 revelaron cerca de 7,000 casos de Candida auris solo en Estados Unidos, evidenciando su rápida dispersión. Pero su alcance no se limita a la Unión Americana; se han reportado pacientes infectados en al menos otros 60 países.
La primera identificación de este organismo se remonta a 2009 en Japón, en el oído de un paciente. Desde entonces, ha mostrado una alarmante capacidad para propagarse, afectando principalmente a aquellos con condiciones de salud críticas o sistemas inmunitarios ya debilitados.
Candida auris es particularmente preocupante porque puede causar infecciones invasivas graves en el torrente sanguíneo, el corazón o el cerebro, lo que puede ser mortal. La tasa de mortalidad en pacientes con infecciones invasivas por C. auris es notablemente alta.
La preocupación radica también en el entorno hospitalario. El hongo superbacteria tiene la capacidad de sobrevivir en superficies inanimadas y equipos médicos durante largos períodos.
Esta persistencia convierte a los centros de atención médica en focos potenciales de brotes, afectando a los pacientes más vulnerables, como aquellos conectados a respiradores o con catéteres. De hecho, brotes significativos han obligado al cierre temporal de unidades de cuidados intensivos.
La resistencia del hongo superbacteria a los tratamientos estándar obliga a los investigadores a buscar activamente nuevas terapias y enfoques. La adaptación de este hongo al sistema inmunológico humano se ha convertido en un área de estudio prioritaria, buscando comprender cómo el patógeno elude las defensas del cuerpo.
¿Por qué el hongo superbacteria es tan difícil de tratar?
El principal problema con este hongo superbacteria es su multirresistencia. La mayoría de las infecciones fúngicas son tratadas con una de las tres clases principales de medicamentos antimicóticos. Sin embargo, Candida auris ha desarrollado resistencia a una o varias de estas clases.
Esta resistencia hace que el tratamiento de las infecciones sea complejo y limitado, requiriendo en ocasiones el uso de medicamentos más tóxicos o menos probados. La selección de un tratamiento eficaz se vuelve una carrera contra el tiempo y la adaptación del hongo.
Además, el diagnóstico de C. auris también puede ser difícil. A menudo, este hongo se confunde con otras especies de Candida en las pruebas de laboratorio estándar, lo que retrasa el inicio del tratamiento adecuado. La identificación precisa y rápida es esencial para controlar su propagación.
La naturaleza de la infección también complica el panorama. Una vez que el hongo superbacteria ingresa al torrente sanguíneo, puede diseminarse rápidamente a órganos vitales. Esto lo diferencia de otras infecciones fúngicas que pueden limitarse a zonas menos críticas del cuerpo.
Es importante destacar que el riesgo de infección por este hongo superbacteria es bajo para la población general con un sistema inmunológico sano. Las personas sanas rara vez se ven afectadas. El peligro se centra en entornos clínicos y en pacientes ya comprometidos.
Los esfuerzos de contención se centran en prácticas rigurosas de higiene y control de infecciones en hospitales y asilos. La desinfección adecuada de las superficies y el equipo médico es fundamental.
Prevención y control del hongo superbacteria
La prevención es la herramienta más poderosa contra la dispersión de este hongo superbacteria. Para el personal de salud, esto incluye el uso estricto de equipo de protección personal (EPP) y la higiene de manos. El lavado de manos debe realizarse con agua y jabón, o con desinfectante a base de alcohol, antes y después del contacto con pacientes.
Para los pacientes y sus familias, es crucial ser transparentes sobre cualquier historial de estancia en centros de salud. La vigilancia epidemiológica es clave para rastrear y contener los brotes.
El uso de desinfectantes específicos, efectivos contra el Candida auris, es obligatorio en las instalaciones de salud. No todos los desinfectantes comunes son capaces de eliminarlo de las superficies.
Los CDC enfatizan la importancia de la educación y la concientización. Mientras más se conozca sobre el hongo superbacteria, más rápido se podrán implementar las medidas de control necesarias.
La investigación de vacunas o nuevas clases de antifúngicos representa la esperanza a largo plazo. Sin embargo, por ahora, el enfoque está en frenar su propagación y mejorar las capacidades de detección en los laboratorios.
Una de las grandes lecciones que deja la alerta por el hongo superbacteria es la necesidad de una mejor gestión de los antimicrobianos. El uso indiscriminado de antibióticos puede fomentar la resistencia no solo en bacterias, sino también en hongos, creando escenarios como el actual. Es un recordatorio de que la resistencia antimicrobiana es una amenaza entrelazada que abarca múltiples tipos de microorganismos.
