Es oficial, el último clavo en el ataúd de una de las colaboraciones más lucrativas de la historia de la moda ha sido martillado. Adidas ha anunciado la venta del lote final de zapatillas Yeezy, poniendo fin de manera definitiva a su relación con Kanye West (ahora Ye). Este no es solo el fin de una línea de productos; es el símbolo de cómo un imperio construido sobre la genialidad y la provocación puede ser demolido por la propia mano de su creador.
¿Cuánto dinero ha perdido realmente Kanye?
La ruptura con Adidas en 2022, tras los comentarios antisemitas del rapero, le costó su estatus de multimillonario de la noche a la mañana. Forbes estimó que el acuerdo con Adidas representaba $1.5 mil millones de su patrimonio neto. Perderlo fue un golpe cataclísmico. Aunque Ye ha intentado mantener su marca Yeezy de forma independiente, carece de la infraestructura de producción y distribución global de un gigante como Adidas. Las ventas de Adidas de los productos restantes de Yeezy, cuyas ganancias se han donado en parte a organizaciones benéficas, han sido un recordatorio constante de lo que él perdió. La liquidación final es el punto final financiero. El verdadero desfalco no fue solo la pérdida de ingresos futuros, sino la destrucción del valor de marca que asociaba a Yeezy con el pináculo del cool global.
¿Genio incomprendido o producto tóxico?
El debate eterno sobre Kanye West siempre ha oscilado entre su innegable genio creativo y su comportamiento errático y destructivo. Durante años, la industria de la moda y la música toleró sus polémicas porque el producto final era brillante y, sobre todo, rentable. Sin embargo, cruzó una línea de la que no hay retorno. Sus diatribas no solo eran controvertidas, se volvieron tóxicas para las marcas globales que deben responder ante accionistas y una base de consumidores diversa. El fin de la era Adidas-Yeezy es una lección de poder corporativo: ninguna figura, por más genial que sea, es más grande que la marca que la acoge si se convierte en un riesgo moral y financiero. Ye apostó a que su influencia era absoluta y perdió.
Ahora, Kanye West se encuentra en una encrucijada. ¿Puede reconstruir su imperio desde los escombros, apelando a una base de fans de culto? ¿O pasará a la historia como un Icaro moderno que voló demasiado cerca del sol de su propio ego? La liquidación de las últimas Yeezy por parte de Adidas no es solo una nota al pie de página empresarial, es el epitafio de una era.
