En 1982, Meryl Streep entregó una actuación que redefiniría el estándar de excelencia en el cine con su papel de Sophie Zawistowski en La decisión de Sophie (Sophie’s Choice). En particular, la escena final en la que Sophie revela la decisión que da título a la película es considerada una de las más devastadoras y memorables jamás filmadas, consolidando a Streep como una leyenda viva de la actuación.
Un personaje marcado por el horror
Sophie’s Choice, basada en la novela de William Styron, cuenta la historia de una sobreviviente polaca de un campo de concentración nazi. A lo largo del filme, el público descubre los traumas que Sophie arrastra en silencio, hasta llegar a la revelación final: durante el Holocausto, fue obligada a elegir cuál de sus dos hijos moriría.
La interpretación de Streep muestra de forma magistral la complejidad emocional de una mujer que intenta rearmar su vida mientras carga con una culpa inenarrable. La actriz logra transmitir tanto la calidez como la desesperanza de su personaje, haciendo que el espectador empatice con cada matiz.
La preparación detrás de una actuación inolvidable
Para interpretar a Sophie, Meryl Streep aprendió a hablar inglés con acento polaco y a pronunciar frases en alemán y polaco con fluidez. Su compromiso con la autenticidad fue tal que, según contó en entrevistas, trabajó con lingüistas y sobrevivientes polacos para comprender los matices culturales y emocionales del personaje.
Además, Streep perdió peso para reflejar el deterioro físico de Sophie y estudió el contexto histórico del Holocausto para encarnar de forma verosímil la tragedia personal y colectiva que vivieron millones de personas en Europa durante la Segunda Guerra Mundial.
La escena final: la devastadora culminación de un viaje emocional
La escena final, en la que Sophie confiesa la terrible elección que tuvo que hacer, se filmó en una sola toma extendida. Streep entregó una interpretación brutalmente honesta, mostrando un rango emocional que pasa de la negación al horror, y finalmente al derrumbe. El rostro de Streep, captado con primeros planos íntimos, se convierte en un mapa del sufrimiento humano.
Este momento es tan intenso que, según el director Alan J. Pakula, todo el set quedó en silencio absoluto durante la filmación, y algunos miembros del equipo rompieron en llanto. El impacto de la escena fue tan profundo que incluso hoy sigue siendo objeto de estudio en escuelas de cine y teatro.
Un Oscar merecido y una actuación para la posteridad
Por su papel en La decisión de Sophie, Meryl Streep ganó el Oscar a Mejor Actriz, consolidando su estatus como una de las intérpretes más talentosas de su generación. También obtuvo un Globo de Oro y múltiples reconocimientos internacionales. La crítica coincidió en que Streep no solo interpretó a Sophie: se convirtió en ella, creando un personaje que trasciende el tiempo y sigue conmoviendo a nuevas generaciones de espectadores.
En palabras de Roger Ebert, legendario crítico de cine: “Es una de las actuaciones más asombrosas que he visto. Meryl Streep no actúa, ella vive en la piel de Sophie”.
El legado de un momento icónico
La escena final de La decisión de Sophie no solo definió la carrera de Streep, sino que también cambió la forma en que el cine aborda el trauma y el sufrimiento humano. Su interpretación abrió camino a representaciones más profundas, complejas y realistas de personajes femeninos en Hollywood.
Además, la película visibilizó de manera poderosa las secuelas psicológicas del Holocausto, invitando al público a reflexionar sobre los horrores de la guerra y la importancia de la memoria histórica.
Un instante que marcó al cine y al público
La actuación de Meryl Streep en la escena final de La decisión de Sophie es un recordatorio de lo que el cine puede lograr cuando se combina un guion potente con un talento interpretativo extraordinario. Ese momento desgarrador no solo consagró a Streep como una leyenda, sino que se convirtió en una de las escenas más impactantes y recordadas en la historia del séptimo arte, capaz de romper corazones y dejar una marca indeleble en quienes la ven.
