Bajo la lupa: Blake Lively vs. Justin Baldoni – Guerra total en Hollywood

El otrora prometedor estreno de la adaptación cinematográfica de It Ends With Us se ha convertido en el epicentro de una de las batallas legales y mediáticas más feroces y enrevesadas de Hollywood en 2025. Lo que comenzó como un proyecto cinematográfico destinado a explorar las complejidades del abuso , ha derivado en un cruce de acusaciones que pone «Bajo la Lupa» no solo a sus protagonistas, Blake Lively y Justin Baldoni, sino también las tácticas empleadas en las altas esferas del entretenimiento para proteger o destruir reputaciones.

Blake Lively, conocida por su imagen pulcra y su estatus de icono de la moda, encendió la mecha en diciembre de 2024 al presentar una demanda contra Justin Baldoni, su coprotagonista y director en It Ends With Us. Las alegaciones de Lively son graves: acusa a Baldoni de acoso sexual durante el rodaje, incluyendo besos improvisados no deseados y comentarios inapropiados sobre su vida sexual y la de otros. Según la demanda, Lively estableció una serie de condiciones para continuar en la película, como la prohibición de que Baldoni mostrara videos o imágenes de mujeres desnudas, hiciera comentarios sobre su supuesta «adicción a la pornografía» o describiera sus genitales. Además, Lively alega que Baldoni insertó contenido sexual gratuito y escenas de desnudez sin su conocimiento, incluso para un personaje menor de edad.

La respuesta de Baldoni no se hizo esperar. El actor y director, quien había cultivado una imagen pública de defensor de los derechos de las mujeres y la masculinidad saludable  (imagen que ya ha sufrido un revés con la rescisión de un premio como «aliado de las mujeres» ), contraatacó con una demanda por difamación y extorsión, inicialmente reportada por un valor de 623 millones de dólares , aunque otras fuentes posteriores especifican una cifra de al menos 400 millones de dólares contra Lively y su esposo, Ryan Reynolds. Baldoni sostiene que las acusaciones de Lively son falsas y forman parte de una campaña para desprestigiarlo y tomar control de la película, alegando que Lively y Reynolds «secuestraron la producción y el marketing» y manipularon a los medios.

La maraña legal se complica aún más con la subtrama de Taylor Swift. Baldoni intentó citar a la superestrella del pop, amiga cercana de Lively, como testigo. Sus abogados llegaron a acusar al equipo de Lively de amenazar con filtrar mensajes de texto privados entre Lively y Swift si esta última no apoyaba públicamente a la actriz. Aunque un juez desestimó esta carta de los abogados de Baldoni por considerarla un intento de «promover el escándalo público», el episodio ha añadido tensión a la amistad entre Lively y Swift, que, según fuentes, «ya no es lo que era».

Este enfrentamiento judicial va más allá de un simple pleito entre estrellas; resuena con ecos del movimiento #MeToo, pero con un giro adicional: la sofisticación de las estrategias legales y de relaciones públicas empleadas. Ambas partes se acusan mutuamente de manipular a los medios, y Baldoni incluso demandó al New York Times por su cobertura del caso. La situación ilustra dolorosamente cómo las narrativas mediáticas pueden infligir un daño financiero real mucho antes de que un tribunal emita un veredicto. La presunta campaña de desprestigio contra Lively, por ejemplo, habría provocado una caída del 78% en las ventas de su línea de productos para el cabello, Blake Brown, mientras Baldoni clama por el daño a su carrera. La batalla se libra tanto en los tribunales como en la prensa, con apuestas financieras astronómicas ligadas a la percepción pública.

Resulta profundamente irónico que una película como It Ends With Us, que aborda explícitamente las dinámicas de las relaciones abusivas, haya generado un drama tan tóxico en la vida real. El propio Baldoni lamenta que el objetivo de la película de honrar a los supervivientes de la violencia doméstica haya quedado «eclipsado hasta quedar irreconocible únicamente como resultado de las acciones y la crueldad de Lively». Esta metanarrativa, donde la vida imita y consume al arte, añade una capa de perturbadora fascinación al escándalo, impactando inevitablemente la percepción de la propia película, a pesar de su éxito en taquilla.

Para clarificar la complejidad de este enfrentamiento, la siguiente tabla desglosa las principales acusaciones y contrademandas:

Tabla 1: Blake Lively vs. Justin Baldoni – Desglose de Alegaciones y Contrademandas

| Parte | Tipo de Alegación/Demanda | Específicos de la Alegación (según fuentes) | Reclamación/Impacto Financiero | Fuentes Clave de Respaldo |

|—|—|—|—|—|

| Blake Lively | Acoso Sexual | Besos improvisados no deseados por Baldoni, comentarios inapropiados sobre sexo, muestra de imágenes/videos de mujeres desnudas, inserción de contenido sexual gratuito en la película sin su consentimiento. Creación de un «ambiente de trabajo hostil».  | Daño reputacional, impacto en ventas de su negocio (78% caída). |  |

| Blake Lively | Represalias / Campaña de Desprestigio | Baldoni contrató a un equipo de crisis PR para «destruir» su reputación después de sus quejas.  | Daños no especificados. |  |

| Justin Baldoni | Difamación, Extorsión Civil, Reclamaciones Contractuales | Alegaciones de Lively son falsas; Lively y Reynolds intentaron «secuestrar» la producción y marketing de la película, manipularon a los medios para desprestigiarlo.  | Al menos $400 millones por daños y perjuicios, lucro cesante. |  |

| Justin Baldoni | (Contra NYT) Libelo | El periódico publicó una historia unilateral basada en la narrativa no verificada de Lively.  | $250 millones. |  |

| Equipo Baldoni | (Respecto a Swift) Intento de manipulación de testigos | Alegaron que Lively amenazó con filtrar textos de Swift si no la apoyaba (carta desestimada por el juez).  | N/A (alegación desestimada del expediente) |  |

Este caso es un microcosmos de las guerras de poder en Hollywood, donde la verdad a menudo se convierte en la primera víctima, y el espectáculo se extiende mucho más allá de la pantalla.

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