Dwayne Johnson se enfrentó a un desafío sin precedentes al prepararse para interpretar a Mark Kerr en The Smashing Machine. A diferencia de sus roles anteriores, este papel requería que Johnson alcanzara un nivel de musculatura extrema y una explosividad física similar a la de un luchador profesional de MMA. Para lograrlo, contó con el respaldo de su entrenador de toda la vida, Dave Rienzi, quien diseñó un plan intensivo de entrenamiento y nutrición que llevó a Johnson a su mejor forma física hasta la fecha.
La preparación no solo implicó ganar masa muscular, sino también mantener la movilidad, resistencia y explosividad, esenciales para emular el estilo de combate de Kerr y ejecutar escenas de lucha de manera realista.
Entrenamiento intensivo y enfoque en la masa muscular
La transformación de Johnson comenzó con un enfoque meticuloso en ganar músculo en todo el cuerpo, especialmente en los trapecios y hombros, característicos de Mark Kerr. Rienzi explicó que se añadieron ejercicios específicos como encogimientos de hombros, remo vertical y levantamiento de mancuernas para maximizar el volumen en estas zonas, mientras se mantenían los entrenamientos tradicionales de empuje, tracción y piernas.
El programa también incluyó un día completo de cadena posterior, enfocado en glúteos, isquiotibiales y zona lumbar, combinando levantamiento de pesas pesadas con intervalos de alta intensidad para mantener la explosividad y resistencia necesarias para las escenas de lucha.
La dieta como pilar fundamental
Además del entrenamiento, la alimentación fue crucial. Johnson consumía entre seis y siete comidas completas más un batido diario, priorizando proteínas y carbohidratos para apoyar la ganancia muscular y la recuperación. Rienzi enfatizó que era esencial mantener un aumento de masa muscular saludable, evitando que el exceso de peso afectara la apariencia y movilidad de Johnson.
Cada semana, se ajustaban las comidas y el programa de entrenamiento en función del desgaste físico del rodaje, asegurando que Johnson pudiera rendir al máximo durante las secuencias de lucha y mantener su salud general.
Equilibrio entre fuerza, movilidad y explosividad
Uno de los mayores retos fue combinar el incremento de masa muscular con la movilidad y la explosividad que caracterizaban a Mark Kerr. Para ello, Johnson alternaba entrenamientos de fuerza con sesiones de cardio matutino y ejercicios de jiu-jitsu, simulando el estilo real de las MMA. Esta combinación permitió que su físico no solo luciera imponente, sino que también fuera funcional, capaz de ejecutar movimientos rápidos y precisos en la pantalla.
La experiencia de Johnson en la WWE fue un punto a favor, ya que ya estaba acostumbrado a recibir y controlar golpes de manera segura, lo que facilitó la adaptación a los movimientos de MMA y al entrenamiento con dobles de acción.
Rodaje y preparación para las escenas de lucha
Durante las siete u ocho semanas de rodaje en Vancouver, Johnson participó en intensas secuencias de lucha, muchas veces realizando los movimientos de forma real para lograr autenticidad en la película. Rienzi aseguró que el objetivo era que cada escena reflejara exactamente el físico y la técnica de Kerr, y que incluso el antiguo entrenador de Kerr reconociera la fidelidad de la interpretación.
La combinación de entrenamiento, nutrición y práctica constante permitió que Johnson no solo alcanzara un tamaño extremo, sino que también mantuviera la capacidad de moverse con agilidad y precisión en el ring.
Días de descanso y longevidad del entrenamiento
A pesar de la intensidad, se incorporaron días de descanso y recuperación activa, especialmente los sábados, que incluían cardio ligero, estiramientos y foam rolling. Rienzi destacó que esto era clave para prevenir lesiones y permitir que Johnson siguiera evolucionando su entrenamiento sin comprometer su salud, mientras aumentaba la masa muscular en todas las zonas del cuerpo.
El enfoque también contempló la longevidad del entrenamiento, ajustando series y repeticiones para maximizar la eficacia sin provocar sobrecarga en los hombros, espalda o articulaciones.
La transformación de Dwayne Johnson en The Smashing Machine es un ejemplo de disciplina extrema, dedicación y planificación estratégica. Gracias a un entrenamiento intensivo, una alimentación cuidadosamente controlada y una preparación enfocada en la funcionalidad del cuerpo, Johnson logró encarnar a Mark Kerr tanto en físico como en técnica. Este proceso demuestra que detrás de una actuación impactante existe un trabajo riguroso y constante, donde la fuerza, la resistencia y la movilidad se combinan para crear un resultado impresionante y auténtico que queda grabado en la memoria del público.
